El candidato del PRI se estanca ante el avance de sus rivales

Enero se ha convertido en un lunes largo para el PRI y José Antonio Meade. El arranque del año ha constatado que el aspirante presidencial del partido gobernante de México no logra cerrar las cicatrices internas que dejó su designación. La batalla por ganarse al sector duro del PRI impide, a su vez, que el candidato se despoje de la pesada carga de impopularidad de la formación, lastrada por el descontrol de la corrupción y el aumento de la inseguridad. Los mensajes y propuestas de Meade no terminan de calar entre el electorado que, según las últimas encuestas, lo relega a un tercer lugar, por detrás de Ricardo Anaya y Andrés Manuel López Obrador, líder en todos los sondeos.

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