Tres años después, la mafia sigue mandando en Chilapa

Podría hacerse un recuento de los muertos de los últimos meses en Chilapa, los asesinados, la manera en que aparecieron los cuerpos, tiroteados, descuartizados o quemados vivos. Podría decirse que es por la sierra, tan cercana al pueblo. La sierra de Guerrero, en México, esa enorme cicatriz de tierra y piedras que parte al estado por la mitad. Que la sierra tiene la culpa, porque la sierra es Eldorado, una enorme red de cultivos de amapola. Que los que controlan la sierra o quieren controlarla tienen la culpa. O que sus armas la tienen, o que es culpa de los que venden las armas, o de los que consumen la heroína que sale de la amapola. Pero poco de eso sirve para entender por qué los últimos muertos. Siete, descuartizados. Por qué concretamente ellos.

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