El All Star de Lonzo: autógrafos por 200 dólares, disco de rap…

Lonzo Ball no va a jugar el Rising Stars Challenge del All Star Weekend por una lesión de rodilla que le tiene parado desde el pasado 13 de enero. Más de un mes: más de lo previsto. La lesión frenó una racha de cuatro victorias seguidas de los Lakers y frenó a Lonzo en su mejor momento de la temporada, como mínimo el más estable en su cacareado tiro exterior, la nota negativa de un estreno en el que promedia más de 10 puntos, 7 rebotes y 7 asistencias. Volverá después de este parón del All Star, pero su ausencia ha dejado un poco huérfana a la grada del Staples Center para el partido de rookies y sophomores de hoy. La afición de los Lakers tendrá allí a Brandon Ingram y Kyle Kuzma, pero ambos podían haber formado con Lonzo en el Equipo de EE UU contra tres jugadores de los Sixers en el del Mundo (Embiid, Simmons y Saric). Dos clásicos de la Liga en reconstrucción y, en definitiva, otra forma de vender el primer gran evento del fin de semana.

Pero finalmente Lonzo no estará, demasiado justo en los plazos, en la pista del Staples pero su sombra es ya alargada en L.A., donde ningún rookie había sido sometido a un escrutinio mediático semejantes desde, literalmente (y eran otros tiempos, claro), Magic Johnson en 1979. El base ha aprovechado el All Star para lanzar su primer disco de rap, “Born 2 Ball”, cuya portada es una foto de infancia de él y su padre, el archifamoso LaVar, al que dedica algunas canciones: “LaVar”, “BBB” (referencia a la marca creada por este: Big Baller Brand)…

La música estaba ya disponible ayer jueves, y mañana sábado Lonzo estará Puente Hills Mall, en el suburbio industrial de San Gabriel Valley, firmando autógrafos oficiales para Sports Authentics USA, tienda especializada en todo tipo de recuerdos y objetos firmados de deportistas. El bsae firmará cualquier objeto por 199 dólares, y los interesados tendrán que pagar otros 10 dólares por la autentificación que concede Beckett y que es fundamental como garantía de cara a vender los objetos autografiados en el futuro.

Mientras, y más debido a su ausencia de las pistas, el padre de Lonzo es una de las comidillas en todo lo que se cuece en el entorno de los Lakers: aunque Magic Johnson y Rob Pelinka hablaron con él en noviembre para que modulara sus comentarios públicas y las críticas a la franquicia y a su entrenador, Luke Walton, su última salida de tono fue asegurar que Lonzo no renovaría con los Lakers en el futuro ni estos no firmaban a sus dos hermanos, LiAngelo y LaMelo, que juegan ahora en el Vytautas lituano. En los Lakers recurren a toda la paciencia posible, evitan preguntas al respecto y, como todo el mundo, tratan de discernir qué es real y que puro show/negocio en LaVar, que por otro lado trata de modular la presión que rodea a su hijo… muy a su manera, por así decirlo.

Un artículo de Ramona Shelburne en ESPN ponía la lupa, justo a las puertas del All Star Weekend, en los también confusos negocios de LaVar, que parece escribir recto con renglones torcidos. Hasta sus famosas zapatillas, lanzadas al mercado por 495 dólares y por las que Lonzo rechazó contratos millonarios con las grandes marcas deportivas, podrían ser poco más que un gancho para generar otro tipo de ingresos: los actos de Big Baller Brand reúnen a muchos aficionados (que compran otras prendas más baratas: gorras, camisetas…) y el show familiar al estilo reality de la familia en Facebook, “Ball In The Family”, renovó por una segunda temporada y reúne en cada episodio (pasaron de unos 15 minutos a unos 20-25) a más 1,2 millones de personas, con picos de 26,8 en su estreno y de 14,9 en el programa que mostraba la fiesta de cumpleaños de Lonzo.

El jugador, por su parte, perfecciona el arte de no entrar en polémicas con los Lakers, su entrenador y sus compañeros sin, al mismo tiempo, desdecir a su padre. Su vínculo familiar es tan obvio que la mansión comprada por una empresa de los Ball en otoño fue puesta ya el pasado mes de enero a nombre de Lonzo: costó 5,2 millones de dólares, está en Chino Hills, fue construida en 2005 y tiene casi 1.300 metros cuadrados con ocho dormitorios, nueve baños, ascensor, gimnasio y una parcela exterior de 12.000 metros cuadrados en la que no faltan piscina y casa de invitados. Lonzo, cuando se le ha preguntado, se ha limitado a decir que es la casa de su familia. Una familia que, con LaVar a la cabeza, se hará sentir en el All Star Weekend, incluso con Lonzo lesionado.

Sección NBA | Baloncesto | Diario AS

Comentar

Su dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos necesarios están marcados *

*