Caracas se queda a oscuras

Cien metros de cable recorren un edificio de cuatro pisos y cruzan una calle hasta la casa de Deisy Marín en un sector de Las Minas, en el este de Caracas. Desde hace una semana la extensión permite conectar el colchón antiescaras sobre el que la madre de Marín pasa los últimos días de un cáncer de seno que se diseminó a los huesos por falta de medicinas. Es jueves 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, y Marín no fue a trabajar. No se unió a la huelga que hicieron en otros países para conmemorar la fecha; a ella le tocó salir a protestar porque ese día su comunidad cumplía siete días sin luz, una situación que ya dejó de ser esporádica en sectores en la capital de Venezuela y que agudiza la conflictividad social y el malvivir de los ciudadanos del país sudamericano, donde escasea hasta la electricidad.

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