Marc Gasol, tras 17 derrotas seguidas: «Vivíamos de rentas»

En Dallas y contra otro de los rivales de la zona baja de la NBA (21-45 los Mavericks ahora), tampoco. No hay manera: los Grizzlies siguen sin ganar fuera en 2018 y de hecho no han ganado ningún partido entre febrero y lo que llevamos de marzo, ya once días. Casi mes y medio: 17 derrotas seguidas que son la peor racha de la temporada de cualquier equipo y la peor de la historia de la franquicia en Memphis (casi 17 años). Solo en su primer año de vida (en Vancouver, 1995-96) los Grizzlies perdieron más. Entonces fueron dos rachas de 23 y 19 derrotas. Ahora van 17 y llegan tres partidos en su pista, a la que ya le queda poco de Grindhouse: Bucks, Bulls, Nuggets. A ver

Marc Gasol no jugó porque el equipo ha decidido que no juegue el segundo tramo de los back to back en este final de temporada. Recordemos que para el vestuario esta racha en terrible pero que en la franquicia están haciendo cuentas de cara al próximo draft (en 18-48, solo los Suns están también con menos de 20 victorias, 19-49). Los Grizzlies no son solo el peor equipo de la NBA sino que encajan derrotas como esta: -34 ante otro de los hermanos pobres, 56-30 ya al descanso con porcentajes de tiro horribles. Los Mavs ni siquiera tenían a Dennis Smith Jr. pero se bastaron entre Harrison Barnes (25+7), JJ Barea (20+5+5) y McDermott (20+7). En los Grizzlies, 17 puntos del rookie Dillon Brooks, la única nota positiva de una temporada que quedó bien representada por los insignificantes minutos de Chandler Parsons, que (eso sí) sigue siendo pitado por la afición de Dallas. Da igual que haya sido el equipo de Tennessee el que hipotecó buena parte de su futuro con su contrato, 94 millones por 4 años al que no llegan sus maltrechas rodillas.

Marc Gasol intenta ser positivo

Marc Gasol no jugó pero sí habló con la prensa de Memphis antes de este partido. El pívot español trata de no perder la sintonía con la franquicia, aunque es probable que llegue un punto en el que sus caminos ya no sean en absoluto compatibles: tiene 33 años, otro año garantizado (player option después) y toca reconstrucción en Memphis. Profunda y dura. A la visible frustración de hace unas semanas ha seguido un tono más paciente en un intento de ejercer liderazgo positivo en un vestuario inexperto, con poco talento y una tremenda losa encima: “Intento valorar lo afortunado que soy por poder hacer lo que me gusta y haberlo hecho durante tanto tiempo. Esto refuerza mi convicción, mis valores en el baloncesto y la importancia que doy a ganar. Estoy frustrando por mí pero sobre todo por el equipo. Eso es lo peor: lo duro que trabajamos para crear una identidad para el equipo y para la ciudad y lo rápido que… no diría que lo hemos destruido pero sí que lo hemos dejado escapar. No ha habido continuidad para aquello en lo creíamos, ha desaparecido. Habíamos estado viviendo durante demasiado tiempo de rentas y habíamos dejado de preocuparnos por los pequeños detalles. Había una ley innegociable: competíamos, hacíamos nuestro trabajo. Ahora es distinto”.

El español se toma con filosofía el resto de la temporada: “Intentaremos ganar un partido. Ganar lo que podamos. Cuando ganas te refuerzas, recibes el mensaje de que si cumples con lo que tienes que hacer, la consecuencia es que llegan victorias. Hay que construir algo que pueda servir para lo que sea que queremos tener la próxima temporada. No queremos empezar de cero otra vez. Cuando yo era rookie era una situación no muy distinta y no nos centrábamos en los resultados pero peleábamos. Y acabamos ganando más de lo que esperábamos porque luchábamos. Intento ser positivo, ayudar a los chicos. Si me muestro enfadado y frustrado, no sacaremos nada de ellos. Quiero disfrutar de pequeñas cosas que a veces das por supuestas cuando juegas. Quiero que los aficionados también entiendan que importante es para mí recibir su apoyo. Están con nosotros en este momento tan difícil y creo que eso forma parte del legado que hemos construido estos últimos años”.

Eso sí, que no cuenten con él para decir una sola buena palabra sobre el tanking: “¿Cómo te sentirías en mi lugar? Miras la clasificación y vas último, es… ya no queda nada de lo que construimos. Es pasado. Hace unos años habría llevado esto mucho peor. El Marc que no tenía hijos nit anta paciencia… Mis hijos me han enseñado muchas cosas, entre ellas a tener paciencia. No me concentro en lo malo. Si hacemos diez cosas mal, me callo. Pero si hacemos una bien, intento reforzarlo. Para que esas diez cosas malas sean siete y con más trabajo cinco… Para que al final de la temporada haya más positivo que negativo”.

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