“Los abusos sexuales los curé con terapia, pero el calvario judicial y el encubrimiento no”

Jesús Romero llegó exhausto a la sentencia del jueves. Reconoce que es histórica pero también que fueron tan duros los abusos sexuales como los últimos 10 años litigando. De los 35 años que tiene ha pasado una década peleando para exigir justicia y recordando una y otra vez a aquel sacerdote que le sobó hasta el asco y le obligó a hacerle sexo oral decenas de fines de semana en su casa de Cuernavaca.

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