La historia del mítico rey de la favela

«Peón E2 para E4», grita Antônio Bonfim Lopes, 41 años, desde dentro de su celda de siete metros cuadrados mientras mueve una pieza de papel sobre un tablero hecho a mano. El termómetro llega a los 30 grados y el día es tan húmedo que es necesario secarse las manos constantemente. Segundos después, la respuesta llega como un eco desde el otro lado del pasillo: «Caballo B8 para C6». Así, jugando al ajedrez a distancia con otro preso, el que fuera uno de los reyes del narcotráfico en Río de Janeiro, alias Nem (niño), pasa buena parte de sus días en la moderna prisión de máxima seguridad construida en Porto Velho (Brasil), en medio de la selva amazónica.

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