Ben Simmons brilla (15+12+13) y Embiid le gana el duelo a Towns

Anotadores profesionales, grandes defensores, protectores de aro, exteriores multiposicionales… En la NBA vemos de todo cada noche. Pero los bases atléticos de 2,08 que piensan primero en el pase no existen, ¿no?. Algunas noches aparece uno un Philadelphia.

Cuesta muy poco entender lo especial que es Ben Simmons. Basta con un par de transiciones ofensivas de los Sixers por partido para comprender que hablamos de la verdadera joya de la corona. Del posible dominador del futuro. Ese físico, que suma potencia, agilidad y velocidad con centímetros, y esa capacidad para leer los partidos como un libro abierto. Los momentos, los ritmos, los emparejamientos… Lo ve todo y lo ve antes que nadie.

Ayer los Sixers merendaron Timberwolves. Con Embiid (19+6+3 y un mate tremendo) ganando por goleada el duelo directo a Towns (15+11, cinco pérdidas y 3/15 en los tiros), Saric en racha (18), Belinelli imparable (17 puntos), un cuarto de 39 puntos (39-19) y una rotación de 12 nombres. Porque sí, porque se lo podían permitir. Y nadie brilló como Simmons. El novato anotó 15 puntos, capturó 12 rebotes, repartió 13 asistencias (van 10 triples-dobles…) y dominó el tempo del partido con sus pases. Los que lanzan contras, los diagonales, los que buscan pasillos, los que encuentran tiradores… Creo que aún no somos conscientes de lo que está creciendo delante de nuestras narices.

La victoria, sexta consecutiva para los Sixers, coloca a la franquicia de Philadelphia en el cuarto escalón (en solitario), a un partido del tercero (Cavs) y a un solo triunfo (o una derrota de los Pistons) de cerrar su primera clasificación para playoffs en seis años. El Proceso continúa.

Los Wolves se quedan con medio partido de ventaja sobre los Jazz (octavos) en el otro lado del cuadro.

Sección NBA | Baloncesto | Diario AS

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