Martín Vizcarra, un presidente con fortalezas simbólicas

El ingeniero civil Martín Vizcarra, que reemplazó el viernes a Pedro Pablo Kuczysnki como presidente de Perú tras una grave crisis política, tiene una primera meta: centrarse en el interior del país. “Mi ejercicio del cargo será de mucho viaje, todas las semanas estaré en los sitios más alejados viendo las necesidades e implementando soluciones”, prometió en su primera entrevista radiofónica desde que asumió el bastón de mando de la séptima mayor economía de América Latina. Su mensaje cuenta con una ventaja, a ojos de la mayoría de analistas y economistas peruanos: él no es parte de la élite política ni empresarial capitalina. «Ese es un factor favorable desde el punto de vista simbólico: no es un hombre de las multinacionales, no tiene conexiones fuertes con el poder político y los círculos empresariales de Lima», apunta el sociólogo Francisco Durand, el principal investigador de grupos de poder económico en Perú. «Hay una expectativa positiva sobre él en este momento de tregua: si construye su imagen de justiciero en fuerte vinculación con el pueblo, puede salir adelante».

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