Alarma Embiid: al quirófano y podría perderse los playoffs

En octubre, los Sixers apostaron por un contrato máximo para Joel Embiid (casi 150 millones por 5 años) a pesar de que solo había jugado 786 minutos en tres temporadas tras ser número 3 del draft de 2014: lesión de espalda en College, terrible fractura en un pie que le impidió jugar en sus dos primeros años con los Sixers.

En su tercer año, Embiid tuvo problemas de rodilla y completó la maldita trinidad para un jugador, más para un pívot de 2,13 y más de 113 kilos: problemas de espalda, pie y rodilla. Con solo 31 partidos y 786 minutos (sobre 246 y 11.808) los Sixers pusieron todos los huevos en la cesta del gigante de Yaoundé, que cobra 6,1 millones este año y abre la próxima temporada en 25,5 su contrato de jugador franquicia. Esta temporada ha dado motivos para la tranquilidad y la satisfacción infinita a los Sixers: Embiid no ha sufrido ningún problema, ha ido subiendo sus minutos hasta superar los 30 de media y ha jugado 63 partidos en los que ha promediado 23 puntos, 11 rebotes, más de 3 asistencias y casi 2 tapones. También ha sido all star por primera vez.

Y justo ahí, en el mejor momento para él y para su equipo (regreso a playoffs, ocho victorias seguidas) un golpe en la cara contra su compañero Markelle Fultz (en el segundo partido de este) le va a obligar a pasar por el quirófano por una fractura de la órbita en el ojo izquierdo y le mete en el protocolo por conmoción de la NBA. Será baja, tal y como adelantó Zach Lowe, un mínimo de dos semanas y un máximo de cuatro. La noticia es terrible para unos Sixers que ya están matemáticamente en playoffs (por primera vez desde 2012) pero que luchan por el factor cancha en primera ronda e incluso por la tercera plaza del Este. Embiid se perderá casi con total seguridad los ocho partidos que le quedan al equipo en Regular Season y, si su ausencia se acerca al mes, podría no estar también en la primera ronda de playoffs. Palabras mayores: las eliminatorias empiezan el 14 de abril y la segunda ronda se jugará a partir del 30 de abril. Justo un mes desde hoy.

Un golpe para los Sixers justo cuando el regreso de Fultz, tras esa lesión de hombro que ha sido un poltergeist, había insuflado aún más optimismo a una franquicia feliz: ocho triunfos seguidos y 44-30 después de haber estado 19-20 el 11 de enero y 25-25 el 3 de febrero. Desde ahí, 19-5 en una tanda de partidos en el que el net rating del equipo con Ben Simmons y Joel Embiid en pista ha sido de +24,4. Una locura. De hecho, la incidencia de Embiid está a la altura de la de cualquier súper estrella consolidada: +11,6 con él en pista por el +9,3 de los Rockets, el mejor equipo de la Regular Season; Y -3,9 en sus minutos de banquillo, cerca del -4,4 de los Knicks, por ejemplo. Brett Brown trata de tener en pista a Simmons siempre que se sienta Embiid, pero el australiano sin el camerunés está en un -2,3 de net rating que esconde, eso sí, una inercia prometedora: +4,2 desde el All Star Weekend y del -8,9 de diciembre al +7,2 en marzo. Un mes en el que el equipo había hecho click y estaba a la altura de casi cualquiera de la liga: con Simmons y Embiid en pista, +27,8 en 262 minutos.

El calendario es sencillo para los Sixers: les esperan dos partidos ante los Hawks y uno ante Mavericks y Nets. Incluso sin Embiid, no deberían caer por debajo del quinto puesto (tres partidos y medio de ventaja sobre los Wizards). Pero el equipo que aparecía como uno de los grandes peligros en el Este para los playoffs puede llegar seriamente tocado si su pívot no está recuperado para entonces. Crucemos los dedos.

 

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