Darius Bazley puede cambiar el baloncesto USA para siempre

Conviene memorizar el nombre: Darius Bazley, alero que cumplirá 18 años en junio y que ha madurado como una gran promesa del baloncesto estadounidense. Un recluta “cinco estrellas” en la estratificación que hacen los ojeadores de talento joven al otro lado del Atlántico. Bazley, una vez completado su ciclo de instituto en el área de Cincinnati (Princeton High School) se iba a marchar a jugar a la Syracuse de Tim Boneheim, que se frotaba las manos con un jugador que para muchos expertos apunta al top-10 del draft 2019 de la NBA.

Pero Bazley ha roto la baraja y ha dado un paso sin precedentes que puede acabar siendo un terremoto en el sistema del baloncesto estadounidense tal y como lo conocemos: el joven (alto, con buen instinto para el juego y la posibilidad de ser un excelente defensor, dicen) ha decidido romper su compromiso con Syracuse y no ir a la NCAA para dar el salto al profesionalismo en la Liga de Desarrollo de la NBA, una G-League que precisamente está siendo potenciada en los últimos tiempos y que puede ser una respuesta esencial ahora que se ha abierto el debate sobre el one and done, la obligación de los jugadores de pasar un año en el baloncesto universitario antes de saltar a la NBA. Bazley no puede ir al draft hasta 2019: cumplirá 19 años y ya habrá pasado una temporada desde su graduación en el instituto. Otros jugadores habían optado por puentear la NCAA jugando en el extranjero. Pero nadie había dado el paso a través de la G-League. Y menos un cinco estrellas que apunta a top-10. Las reglas del juego pueden estar cambiando de forma drástica ante nuestros ojos.

Bazley estaba siguiendo el camino de cualquier aspirante a estrellas de la inagotable cantera estadounidense: acaba de jugar el McDonald¡s All American y tiene en agenda el Hoop Summit y el Jordan Brand Classic. Citas en las que sin duda tendrá muchos ojos puestos en él. Más de lo normal una vez que ha decidido ser pionero en un proceso que volverá a cambiar en cuanto la NBA decida romper con el one and done. Adam Silver ha hablado abiertamente sobre unos posibles cambios que, sin embargo y según Sports Illustrated, no son inminentes. Mientras las reglas sean las actuales, Bazley puede ser el primero de una verdadera revolución.

Ahora, básicamente, los elegibilidad automática llega a los jugadores estadounidenses cuando cumplen 19 en el año natural de ese draft o que han pasado al menos un año desde su graduación en el instituto. Bazley no irá a la NCAA y optará por una vía profesional y estadounidense: la G-League, para la que ya será elegible en cuanto cumpla 18 años y cuyo draft 2018 no se celebra hasta octubre. Una vuelta de tuerca más a la decisión de evitar la universidad y salir al extranjero de jugadores como Brandon Jennings (un año en Italia y número 10 del draft después), Emmanuel Mudiay (un año en China y número 7 en 2015) y Terrance Ferguson, que se fue a Australia un año y fue elegido con el número 21 por los Thunder el pasado mes de junio.

Bazley no vinculará sus derechos con ninguna franquicia NBA hasta que no se presente y sea elegido en el draft 2019, ni siquiera a la que esté asociada al equipo que le elija en G-League. Todavía no se conoce el orden de selección, pero lo normal sería que jugara en Greensboro Swarm (afiliado de Charlotte Hornets) o Salt Lake City Stars (Utah Jazz). De esta forma, Bazley pasaría a tener con 18 años el sueldo que se niega a los jugadores universitarios: el más alto para su temporada de estreno sería de 26.000 dólares, a lo que podría sumar de forma perfectamente legal contratos externos (desde marcas de zapatillas u otros patrocinadores”. Se va a convertir, en definitiva, en un jugador profesional a todos los efectos.

Cody Toppert, entrenador de Northern Arizona Suns, bendice su atrevimiento en Sports Illustrated: “Es una genialidad. Para qué ir a la universidad y un año después llevar a un training camp de la NBA y no saber cosas básicas. ¿Por qué no adquirir la experiencia en un modelo más parecido a la NBA? Si se trata de convertirse en el mejor posible, la G-League es el mejor camino. No tienes que ir a clase a las ocho de la mañana, te puedes dedicar plenamente a tu preparación”.

Y el propio jugador ha hablado en Yahoo de una decisión que ha tomado tras largas discusiones con su madre, Lynnita Bazley, y su entrenador de instituto, Steve Wright: “Es una decisión que cambia toda mi vida. Lo he pensado mucho, sobre todo con mi madre y mis íntimos. Con mi entrenador, con algunos jugadores de la G-League… Mi sueño siempre ha sido convertirme en profesional del baloncesto, y este es un paso directo hacia ello. Tiene más que ofrecer, es la Liga de Desarrollo de la NBA, así que es lo más parecido a la NBA, más que ir al extranjero. Puedo acelerar el proceso, allí hay jugadores que ya han estado en la universidad y han sido drafteados. Quiero ganarme la vida con el baloncesto, quiero ayudar a mi familia, aprovechar mi amor por este deporte. Voy de frente, no por caminos enrevesados. Sé de lo que soy capaz así que sé que me va a salir bien. Ahora, ya no hay margen de error. Pero así es como me educó mi madre. Ya he ido adaptándome a lo que será ser profesional. No digo que sea perfecto ni que soy LeBron James, pero no soy el típico jugador de 17 años que sale del instituto con ganas de ir de fiesta con sus amigos. Sé lo que quiero y sé cómo conseguirlo”.

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