Los Thunder, en problemas tras perder un partido dramático

El final de temporada del Oeste está siendo tremendo. Prácticamente todas las noches hay duelos directos en una carrera final por los playoffs que no se termina de desenredar (y la Regular Season acaba en doce días). Partidos con atmósfera de eliminatoria y finales dramáticos, en los que un punto más o menos puede marcar el resultado final de toda una temporada. Especialmente para equipos que siempre parecen empeñados en meterse en problemas. Los Nuggets se aferraron en Oklahoma City a su último aliento de vida (125-126) con un triunfo tremendo en la prórroga que les mantiene en la pelea después de una gira de siete partidos en la que han perdido cuatro. Les quedan seis por delante, cuatro en su pista y dos duelos directos con los Wolves, otro con los Clippers… Queda una bala, al menos, en las Rocosas. Los Thunder han pasado de seis victorias seguidas a cuatro derrotas en cinco partidos, ninguna por más de cuatro puntos y todas por un total de 9. Antes de cerrar la temporada en casa ante los Grizzlies, tienen cuatro partidos gordos: visitas a Nueva Orleans (mañana), Houton y Miami con otro duelo en casa por en medio, precisamente contra unos Warriors que van recuperando efectivos.

¿Máxima tensión? Y tanto: los Blazers se quedan solos como tercero del Oeste (ya prácticamente inamovible: 47-29), siguen los Spurs con 32 derrotas y detrás Timberwolves, Thunder, Jazz y Pelicans con 33. Y fuera de playoffs Clippers y Nuggets con 35. Cada partido es oro, en cada duelo directo puede viajar la nota final de la temporada.

Los Thunder están 44-33, un 57% de victorias que casi clava su balance de la temporada pasada (47-35). En ese sentido, una decepción notable tras la llegada de Paul George y Carmelo Anthony y a pesar de la (fundamental) lesión de Andre Roberson. Se trata, en esencia, de un equipo del que es dificilísimo sacar conclusiones, al que es muy arriesgado pronosticar éxitos sonados o fracasos estrepitosos en lo que le queda de temporada, que veremos cuánto es. Un patinazo el domingo en Nueva Orleans activaría todas las alarmas en OKC, donde se juegan el presente y el futuro, con George en ruta hacia la agencia libre. Y lo peor es que esta fue otra derrota que pudieron evitar mil veces: ganaban 110-104 a falta de dos minutos y después de una brillante remontada con mucha segunda unidad (de 79-92 a 99-97 ya dentro del último cuarto). Russell Westbrook (33+9+13), que por el camino dejó un mate tremendo para el 113-110, falló antes dos veces hacia el 110-110 y falló el triple que pudo evitar la prórroga. Paul George había errado justo antes un tiro libre que dejó a los Nuggets a tiro de dos (empató Barton). Y en la prórroga Westbrook volvió a desaprovechar dos ataques en un minuto loco en el que nadie anotó (con 121-122) y en el que Plumlee, al que Malone acababa de meter por Jokic para fortalecer la defensa, salvó el triunfo con un tapón tremendo a Grant.

Es difícil saber cuánta temporada de los Thunder viajaba en esos fallos (habrá que ver dónde y cómo acaban) pero no cabe duda de que la de los Nuggets se mantuvo con vida gracias a ese esfuerzo final en unas jugadas en las que casi siempre han patinado durante la temporada. Pero se han regalado la posibilidad de seguir luchando, con la foto finish a la vista, gracias al mejor partido del año de Millsap (36 puntos, 9 rebotes, 13/18 en tiros), bien acompañado por Jokic (23+16+6) y Barton (18+7+5) ante unos Thunder que siguen encontrando (resulta asombroso) soluciones y problemas distintos casi en cada partido. Esta vez, por ejemplo, Carmelo Anthony (23 puntos) ni jugó en el último cuarto porque él mismo pidió que siguiera en pista Grant después de que saliera mal su regreso en los últimos minutos ante los Blazers…

El caso es que el big three terminó con 69 puntos en 65 tiros y los Thunder se ven sextos, a medio partido de la ventaja de campo en primera ronda pero con medio sobre séptimo y octavo (es decir, Rockets o Warriors en primera ronda) y solo dos y medio sobre el noveno. El gran precipicio. Y mañana, batalla en Nueva Orleans. El que pierda quedará definitivamente en el filo.

 

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