Guerra subterránea de los narcos en Holanda

La tarde del pasado 26 de enero, en el club juvenil Wittenburg, abierto junto a un parque infantil en el centro de Ámsterdam, se celebraban un curso de cocina y clases de kick boxing. Era una jornada más en una asociación de barrio pensada para reforzar la unión vecinal. Pero hacia las siete el ambiente de calma dio paso al horror. Dos tipos armados y con pasamontañas irrumpieron en el centro llamando a gritos a un tal Gianni. Los menores, sus monitores y varias madres se tiraron al suelo. Con gran nerviosismo, los encapuchados dispararon entonces indiscriminadamente antes de huir en un coche robado. Dejaron un rastro de sangre y miedo: Mohamed Bouchikhi, de 17 años, yacía muerto; Gianni, de 19 años, al que buscaban los pistoleros sin conocerle, resultó malherido; a otra joven, de 20 años, una bala le atravesó una pierna.

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