“Fue un crimen, los reos sabían lo que hacían”

Siete muertos por asfixia, otros siete presos heridos de gravedad y 15 policías hospitalizados. Otro recluso murió tras recibir atención médica. Ese ha sido el saldo que han confirmado las autoridades tras el motín que hubo este fin de semana en la cárcel de La Toma, en el municipio de Amatlán, en Veracruz, al este de México. Los ecos del amotinamiento aún persisten este lunes después de que el gobernador, Miguel Ángel Yunes, dio detalles que han dado un giro a las primeras versiones que se conocían de lo sucedido. Las víctimas mortales, seis de ellas identificadas como policías, fueron encerradas en un «espacio sin salida» y murieron intoxicados por el humo después de que los internos prendieron fuego a colchonetas, según los peritajes oficiales. «Lo de ayer fue un crimen, sabían lo que hacían», ha dicho Yunes en una conferencia de prensa horas después de los disturbios.

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