Un genial Ricky (31+6+8) baila a los Lakers: Utah… ¡4º del Oeste!

Ricky Rubio quiere disputar sus primeros playoffs en la NBA. Y quiere que sea este año. Sí o sí. No hay mejor prueba de ello que su extraordinario rendimiento, su altísimo nivel de confianza, su liderazgo… El partido de esta madrugada sirve como paradigma. Convirtió 31 puntos (25 sólo en la primera mitad, la mejor marca de su carrera en una parte), capturó 6 rebotes y repartió 8 asistencias. Todo con una serie en el tiro de 10/16 (incluido un 4/7 en triples). Su segunda mejor anotación en una temporada en la que ha llegado a la treintena en cuatro ocasiones. En sus seis primeras temporadas con los Timberwolves únicamente lo había logrado en una ocasión. 

Como no podía ser de otra manera, el base fue el mejor en la victoria (117-110) ante unos Lakers que pese a las bajas (Ingram, Lonzo, Isaiah…) dieron una buena imagen y en los que, por momentos, Julius Randle ejerció de base (112+12+9). Triunfo número 45 del curso para los Jazz (por 33 derrotas). Un equipo que el 22 de enero registraba un 19-28 de balance. Desde entonces, han ganado 26 de sus 31 encuentros. Una racha que les coloca a las puertas de la postemporada. Tras la derrota de los Spurs ante los Clippers, Utah pasa a ocupar la cuarta plaza del Oeste. Ahora mismo tendrían ventaja de campo en la primera ronda. Ojo ahí. Aunque aún tienen que asegurar el billete (los Nuggets, novenos, están a dos partidos de distancia), la segunda mitad de la campaña de los de Quin Snyder es simplemente increíble. De diez.

Entrevista a Ricky Rubio: «Los Jazz no somos el típico equipo NBA»

El 0-9 con el que los angelinos abrieron el duelo evidenció que el empanamiento general de los locales. De todos menos de un Ricky que hizo que su equipo se fuera al descanso arriba en el marcador (65-60). El culpable que evitó el despegue de los Lakers de unos certeros Kuzma y Caldwell-Pope (54 tantos entre ambos) cuando estos amasaron una renta de dos dígitos aún en el primer cuarto. En total, el español aportó 25 puntos y 4 triples antes del paso por vestuarios. Una extraordinaria primera mitad en la que rebosó confianza y un control absoluto del juego. «Lanzó los tiros que tenía que ejecutar. Lo hemos hablado con él algunas veces: hay momentos en los que debe anotar cuando la situación y el partido lo requieren. Es lo que hizo esta noche«, le alabó su técnico. «Confiamos en él. Queremos que tome esos tiros. Está jugando a un nivel impresionante«, prosiguió su compañero Donovan Mitchell.

En la segunda se encargó más de tareas relacionados con la dirección. Mitchell pasó a llevar el peso en la ofensiva para firmar su 26º partido de al menos 25 puntos (26 anoche). Más que la suma del resto de una excelente camada de rookies. A los Jazz se les apareció Dios en el pasado draft. Con la inestimable colaboración de Rudy Gobert en la pintura (12+16+5, 2 robos y 3 tapones), la pareja sacó adelante un encuentro vital en el que los Lakers nunca bajaron los brazos. Pero sufrieron una de las mejores actuaciones de Ricky. El mismo que desde el parón del All Star promedia 15,6 puntos (con un 43,6% en triples), 5,6 rebotes, 6 asistencias y 1,7 robos por noche. «Jugamos más en equipo y eso le sienta mejor a mi juego«, valora el gran protagonista. Aunque no hay duda que el poder jugar sus primeros playoffs también influye.

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