Un duelo mágico: Ben Simmons (27+15+13) vs LeBron (44+11+11)

Los Sixers lograron su 13ª victoria consecutiva en un partido que quedará para los anales de la realeza NBA. El Rey, LeBron James, y el príncipe aspirante a sucederle, Ben Simmons, protagonizaron un duelo fantástico que va mucho más allá de los sendos triples-dobles logrados por ambos (44 puntos, 11 rebotes y 11 asistencias para el de Akron y 27 tantos, 15 rechaces y 13 asistencias y 4 robos para el australiano). Dos jugadores únicos que ejercen cuyo dominio sobre el juego es semejante al influjo que ejercen sobre el espectador. Un placer para los sentidos. Y un partidazo de baloncesto que anticipa, justo a una semana vista, la llegada de los playoffs. ¡Qué ganas!

Decía Brett Brown en la previa que conseguir la victoria resultaba vital por enfrentarse al otro aspirante a la tercera plaza del Este… y porque existe un camino que le interesa más que el otro. El que quede tercero, además de contar con ventaja de campo en la primera ronda, se vería las caras en unas hipotéticas semifinales con unos Celtics desgarrados por las lesiones (siempre y cuando logren el pase), evitando al mejor equipo de la Conferencia en esta regular season: los Raptors. Con el triunfo por 132-130, Philadelphia toma ventaja respecto a los Cavs. Con la serie entre ambos empatada (2-2), ambos cuentan con 49 triunfos, pero Cleveland con una derrota más (31 por las 30 de los Sixers). O lo que es lo mismo, Philly depende de sí misma. Si ganan a los Mavs y Bucks en casa y, entre medias, hacen lo propio en Atlanta, serán terceros. A Cleveland le resta un doble enfrentamiento ante los Knicks.

Con una atmósfera de noche grande en un Wells Fargo Center a reventar, los subcampeones pagaron el esfuerzo de la noche anterior en la remontada ante los Wizards. Con un ritmo frenético marcado por un Simmons que antes de sentarse en el primer cuarto firmaba ya un 7+8+5 y con Redick (28 tantos en total) castigando con su muñeca, Philadelphia rompió pronto el partido. La entrada de la segunda unidad incluso mejoró a los locales. Belinelli (23 y 6 triples), Ilyasova (quien estaba en todas partes y acabó con un 17+11+5) y un Markelle Fultz (10+3+4) que dejó grandes detalles en los 12 minutos que disputó ayudaron a poner un +30 justo antes de un descanso al que se llegó con 78-55. 78 puntos (con un 56,6% de acierto y 21 asistencias) que suponía la máxima anotación de Philly en cualquier parte desde el 11 de febrero de 1992. Castigaron a la perfección las pérdidas del rival en un show dirigido por un Simmons sencillamente maravilloso.

«Nos cabamos nuestra propia tumba«, diría después LeBron James. No obstante, pese a la derrota, abandonó Philadelphia (una ciudad que sueña con su llegada este próximo verano) con la cabeza bien alta. Tras una gris primera mitad en la que firmó un 4/12 en tiros y perdió 5 balones, se quedó a un suspiro de protagonizar la mayor remontada del curso. Tuvo tres tiros libres (él mismo admitió que la personal de Covington fue anterior al gesto del lanzamiento) a 4,6 segundos de la conclusión que pudieron forzar la prórroga. Erró el segundo y tras fallar a propósito el tercero, Larry Nance Jr. dio otra oportunidad a los subcampeones. Pero el palmeó tampoco entró. Philadelphia estalló de júbilo. Había logrado sobrevivir al huracán LeBron (35+6+6 en la segunda parte), bien secundado por Jeff Green, Love y un Osman brillante en defensa pero poco certero en ataque (1/8 en triples). Un vendaval de baloncesto al que, cómo no, respondió Ben Simmons.

Ben Simmons vs LeBron James

«Es un estudioso del juego. Quiere ser excelente«, comentó el cuatro veces MVP después de fundirse en un sentido abrazo con quien está llamado a ser su heredero. Así concluyó una batalla en la que por primera vez eun partido de liga regular con LeBron, él y un rival logran sendos triples-dobles. La segunda vez en la historia de la Liga que lo hacen dos números uno del draft tras el cara a cara entre Magic Johnson y Mychal Thompson en abril de 1983. Todo al mismo tiempo que el cuatro veces MVP se convirtió en el más joven de siempre en superar los 31.000 puntos y en el más veterano (33 primaveras a su espalda) en lograr dos triples-dobles de al menos 40 puntos en una misma temporada. Nadie lo había logrado con más de 29 años. A su vez, con su duodécimo triple-doble de la campaña, Simmons se convierte en el primer rookie en hacer esos números en un partido desde Oscar Robertson en febrero de 1961. 57 años han pasado.

El Proceso progresa adecuadamente

No es de extrañar que en Philadelphia, urbe que ha visto ganar a los Eagles la NFL y a Villanova la NCAA este mismo, la euforia se haya desatado. No lograban 13 triunfos seguidos (los últimos cuatro sin Joel Embiid) desde la 1984-85. En su mejor temporada desde la 2000-01, la misma en la que disputaron sus últimas Finales con Allen Iverson -testigo de excepción anoche en la grada- al mando, están a una sola de rubricar su primera campaña de 50 victorias desde la 2000-01. Cómo están los Sixers. Qué escándalo ver a Ben Simmons.

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