¿Sorpresa en primera ronda? Los Warriors llegan mal y sin Curry

«Nuestra temporada empieza la semana que viene«, dijo ayer Steve Kerr después de que sus Warriors cayeran en casa ante los Pelicans. Y tiene toda la razón del mundo: juegan por el anillo. Y punto. Pero la verdad es que los campeones llegan a los playoffs 2018 en una situación que dista mucho de lo que imaginábamos al principio de la temporada. A años luz, en realidad.

Los golpes de Draymond Green, el pulgar de Klay Thompson, las costillas de Durant y las articulaciones de Stephen Curry. Sin salir del Big Four… Los tres primeros ya han vuelto a las canchas y están cogiendo ritmo rápido (por necesidad, casi obligados por los partidos), pero el último podría perderse la primera ronda completa. La pregunta obligada es la siguiente: ¿hasta qué punto es un problema para los Warriors jugar una primera ronda sin Curry? ¿Pueden tener dificultades para pasar a las semifinales de conferencia o van tan sobrados que da todo igual?

La respuesta no es tan clara como la pregunta. La primera reacción es casi automática: son los mejores y su superioridad les permite incluso este tipo de lesiones. El ya típico son el único equipo que seguiría siendo candidato al título sin una de sus estrellas. Y es cierto, lo seguirían siendo aunque uno de los cuatro no jugara más. Ese es el (histórico) nivel. Pero eso no quiere decir que no vayan a tener problemas. Porque los pueden tener…

Los Warriors llegan a este final de temporada con su peor racha desde que son estos Warriors. Han perdido nueve de sus últimos 15 partidos y en una de las victorias jugó Stephen Curry. Cierto es que el dos veces MVP no ha estado solo en la enfermería y que en muchas de las derrotas el equipo era completamente irreconocible. Pero también lo es que lo de Indianapolis fue un desastre y que ayer no pudieron con los Pelicans en su casa.

No es necesario hablar de números para hablar de la importancia de Stephen Curry. No son los puntos, los triples o las asistencias. Es el movimiento con y sin balón, la amenaza constante, los espacios, lo que provoca en la defensa rival y todo lo que se os ocurra. Sencillamente, los Warriors no son los Warriors sin Curry. Pero hay un dato que llama poderosamente la atención y que nos ayuda a hacernos una idea de lo que supone realmente la baja del base: los Warriors con Curry en cancha tienen un rating ofensivo de 120,4 (puntos cada 100 posesiones, nbastats), una marca que superaría con creces la mejor para un equipo durante una temporada en la historia de la NBA. Pero sin el dos veces MVP en cancha, esa marca baja hasta el 106,5, una cifra que superan a día de otras 13 franquicias de la NBA.

¿Y si tienen que jugar contra los Thunder? Segundo contra séptimo (la posición que ocupan actualmente Westbrook y compañía) ¿Y si tocan los Spurs o los Jazz? O incluso los propios Pelicans, que no paran de subir el nivel. Los Warriors serán favoritos en todas esas series (en algunas más que otras). Pero sin Curry no son ese equipo imbatible que se paseó literalmente por el Oeste la temporada pasada. No son ese equipo que llegó sin perder a las Finales (12-0). Sin Curry son vulnerables, humanos. Sin Curry necesitarán barbaridades diarias de Durant. Sin Curry hay partido. Hay una ronda que jugar.

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