La guerra fratricida del peronismo acaba con la policía tomando la sede del histórico partido argentino

Las verdaderas batallas del peronismo se resuelven por las bravas. Un grupo se impone a otro en alguna votación y toma al asalto la sede de un sindicato, de una agrupación, de un club de fútbol. Así fue siempre en Argentina desde los años 40, cuando el general Juan Domingo Perón y sus “muchachos peronistas” ganaron las elecciones y tomaron el poder. Hay hasta una expresión para esta batalla física: “poner el cuerpo”. Ocupar el espacio con personas fieles es clave. Nadie se mueve hasta que lo diga el jefe.

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