Se acabó la maldición: una prórroga dramática mete en los playoffs a los Timberwolves

Por primera vez en 21 años, dos equipos se jugaban un puesto en playoffs, el último en el aire, en un duelo directo. Un guiño masoquista del calendario para dos rivales que no conocen otra forma de vida. La maldición de los Wolves contra la dificultad para medrar en la felicidad de los Nuggets. La fuerza imparable contra el objeto inamovible. Uno tendría que quedarse fuera. Uno tenía que irse satisfecho a casa, y fue Minnesota Timberwolves (112-106). A su manera. Encontrando formas de sobrevivir, compitiendo y sufriendo. Con cuatro titulares por encima de 42 minutos y con la espalda contra la pared. Puro Timberwolves; Puro Thibodeau.

El partido, en realidad tenía que ser así, acabó en una prórroga dramática. En el partido 82 de la temporada, con las piernas agotadas y las muñecas encogidas. Después de un canastón de Jamal Murray a casi dos minutos del final, nadie anotó más (101-101). Los Nuggets, que venían remando en una metáfora de su final de temporada (99-91 a 4:26 del final), no acertaron en el último ataque. Gibson le quitó el balón de las manos a Jokic y dejó tiempo para un triple a la desesperada de Jamal Crawford. Los Wolves se salvaron con dos puntos en casi cinco minutos, con 15 en el último cuarto, con el último aliento de vida: puro Thibodeau.

Esa única canasta en el tramo final la metió Jimmy Butler, que después sumó 7 de los 11 puntos de los Wolves en la prórroga. Cinco desde el tiro libre y empujando cuando nadie más parecía querer el balón. Una canasta entre valiente y desesperada de Teague limpió la última ventaja de los Nuggets (107-106) en el ecuador de la prórroga. Después nadie tuvo pulso: Jokic falló un ganchito tras reverso, Barton una bombita en carrera (con 108-106 a falta de 24 segundos: game over) y los Nuggets vuelven a quedar novenos, como el año pasado. Otra vez a las puertas de unos playoffs que ya llevan un lustro sin pisar (2013). Paran en 46 victorias (46-36), que habría valido el sexto puesto del Este, por cierto. Una decepción tremenda incluso si se cuentan los 44 partidos que se ha perdido por lesión Paul Millsap. Con mucho ataque, muy poca defensa y una capacidad desesperante para complicarse la vida cada vez que la carretera se les puso cuesta abajo. Al final, de la lona a seis victorias seguidas para acabar en la tumba en la prórroga del partido 82. Como si estuviera escrito.

Los Wolves salvaron el pellejo y vuelven a playoffs por primera vez desde 2004. Acaban de quedar atrás 13 años que eran la mayor brecha abierta en la liga (la hereda Sacramento Kings, último viaje en 2006). Desde la final del Oeste jugada con Kevin Garnett y Latrell Sprewell contra los Lakers. Ha pasado un mundo. Ha llovido (nevado: es Minneápolis) muchísimo, y ha hecho falta un amago final de infarto motivado por la lesión de Jimmy Butler, que volvió a tiempo de salvar la temporada de su equipo. Literalmente: en su tercer partido de regreso jugó más de 42 minutos, anotó 31 puntos (con 5 rebotes y 5 asistencias) y fue tomando poco a poco el testigo de un Karl-Anthony Towns (26+14) agotado: más de 47 minutos en pista. Cumplieron los cuestionados Teague (17+7 asistencias) y Wiggins (18+5 rebotes, ejerciendo de secundario) y los Wolves defendieron lo suficientemente bien cuando hizo falta. Rotando y metiendo mucho físico en un pabellón totalmente electrificado, con ambiente de séptimo partido. Lo era, una final: y ganó Minnesota, que acaba en 47 victorias (47-35), 16 más que la temporada pasada. Por primera vez por encima del 50% desde 2005… Bien está lo que bien acaba aunque hay mucho que rascar en el trabajo de Thibodeau, en muchas cosas decepcionante.

Los Nuggets murieron en Toronto el 27 de marzo y se pusieron a resucitar. Casi lo consiguen, después de seis victorias seguidas con un calendario muy duro: faltó una más. Finalmente una canasta más, alguna defensa a tiempo, un jugador al que darle el balón en las jugadas definitivas. Jokic acabó con 35 puntos y 10 rebotes. Anotó 17 en el tercer cuarto y tiró junto a Jamal Murray (20+6+6) de un equipo al que le ha dado 20+11+7 desde el 1 de enero. Un equipo con muchas preguntas, sobre Michael Malone y sobre una plantilla de enorme potencial pero cuya temporada ha sido (en el marco general) absolutamente decepcionante. No a última hora la de los Wolves, que hicieron lo que mejor sabe hacer Jimmy Butler: vivir para luchar un día más. Será en primera ronda, por primera vez en 14 años. Y contra los Rockets. Nada menos.

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