La NBA quiere más talento: sube el salario en la G-League

La misión de la NBA es clara: atraer y acaparar todo el talento mundial. Y tiene las armas. Posee la mejor liga del mundo, con una capacidad ilimitada para crear contenidos e historias y distribuirlas rápidamente a todos los rincones del planeta. Pero, además (y sobre todo) tiene una posición económica inalcanzable tras el último contrato televisivo (24.000 millones de dólares por nueve años). La Euroliga, por ejemplo, firmó en 2015 con la multinacional IMG un acuerdo por diez años por el que cada club de la máxima competición continental percibe 36 millones anuales. 

Como consecuencia de esta nueva relación con Disney y Turner, la NBA y el sindicato de jugadores rubricaron un nuevo convenio colectivo en el que los gastos para configurar las plantillas se dispararon. Desde 2010 hasta 2015 el tope salarial se incrementó de 58 millones a 63, mientras que en los últimos tres años ha crecido 36. Esta temporada está en 99 y el impuesto de lujo en 119.

El convenio también aumentaba las plantillas de 15 a 17 jugadores. Se acordó que estos dos extras estuvieran a caballo entre la NBA y la G-League, pero sus derechos permanecerían siempre ligados a la franquicia, no pudiéndose marchar a otro equipo o al exterior. Esta temporada 83 jugadores ocuparon estos nuevos puestos de trabajo, basados en los llamados contratos two-way, que el próximo año tendrán unas ganancias potenciales de 385.000 dólares.

Pero ahí no queda la política de reclutamiento de la Liga a través de sus filiales. Este martes, la NBA anunció que los jugadores de los equipos de la G-League verán aumentado sus salarios. Pasarán de 26.000 dólares por curso a 35.000 por los cinco meses de competición más bonus (7.000 mensuales) y la posibilidad de saltar con los mayores en cualquier momento como demuestra que el 53% de los jugadores que acabaron en los rosters de la NBA pasaron en algún momento de su carrera por la Liga de Desarrollo. Un récord de 101 jugadores, además, fueron asignados a alguno de los filiales, incluidos 13 primeras rondas del draft 2017.

El problema para el baloncesto europeo no es solo el posible robo de jugadores, sino la dificultad añadida de reclutar universitarios americanos para continuar sus carreras lejos de casa cuando ahora pueden conseguir en su tierra un hueco en esos equipos de la G-League por un dinero aceptable y la NBA a una distancia muy pequeña.

Sección NBA | Baloncesto | Diario AS

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