López Obrador sobrevive sin arriesgar al primer debate en México

El líder de Morena cumplió su promesa de no entrar a responder a los ataques, presagiando el vendaval que se le vendría encima. En su tercer intento por lograr la presidencia, López Obrador logró conservar la moderación que ha cultivado esta campaña y evitó caer en la trampa que le prepararon sus contricantes al no sacar las malas formas que se le han achacado siempre: su peor carácter, su mayor rival. Confiado por la amplia ventaja que le dan todas las encuestas, se volvió predecible, lo que, al menos, le sirvió para no perder un debate del que se fue deprisa y sin despedirse.

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