Ricky y Mirotic amenazan el orden establecido del Oeste

Si hace un par de semanas nos felicitábamos por una muy buena temporada regular de NBA, los primeros diez días de playoffs han mantenido, por lo menos, el listón muy alto. Aún es posible (¿alguien dudaba lo contrario?) que Warriors y Cavaliers se encuentren en las Finales por cuarto año consecutivo, pero el escaparate que a día de hoy luce la postemporada no podría ser mejor para la Liga.

En el Este tres de las cuatro eliminatorias están empatadas a dos: Indiana y Washington no se lo están regalando a Toronto y Cleveland, respectivamente, mientras que los Bucks han resurgido de sus cenizas ante los Celtics en una serie de incierto pronóstico. Completan el cuadro unos Sixers que esta madrugada podrían poner el definitivo 4-1 ante los Sixers. El Proceso gana en madurez al mismo tiempo que suma adeptos con un baloncesto tan efectivo como entretenido.

Por su parte, sin infundir aún el temor esperado, los Rockets y Warriors están cumpliendo en el Oeste ante Timberwolves y Spurs. Ambos están a un solo triunfo ante su afición de sellar el pase a las semifinales de Conferencia. Sin embargo, salvo inesperada resurrección de los Thunder, los dos grandes favoritos no se enfrentarán en la siguiente ronda a los rivales que muchos esperaban. O al menos que partían como cabezas de serie. Los Pelicans son a estas alturas el único equipo que están en la segunda fase y que han finiquitado su eliminatoria por la vía rápida (4-0 a los Blazers). Nueva Orleans espera adversario: Warriors o Spurs. Todo apunta a que el otro cruce medirá a Rockets y Jazz. Ambos dieron un pase de gigante esta última noche. Sobre todo Utah. Después de ganar el primer asalto en Oklahoma City, los Thunder no se están enterando del meneo que les están propinando los hombres de Quin Snyder.

Aunque sin ser protagonistas absolutos —al menos los únicos—, dos internacionales españoles son piezas fundamentales a la hora de explicar el extraordinario nivel de Jazz y Pelicans. Nos referimos a Ricky Rubio y Nikola Mirotic. Y no, en esta ocasión no podemos ser tildados de chovinistas.

Ricky Rubio

«No recuerdo a un jugador con un 38,5% de acierto jugar mejor al baloncesto que Ricky Rubio«, publicaba James Herbert en la CBS horas antes del Game 4 entre Jazz y Thunder. Puntualizando que ahora ha pasado a un 37,5%, no podemos estar más de acuerdo con la afirmación de Herbert. Donovan Mitchell, sí el rookie, es quien asume los galones en ataque con una variedad ilimitada de recursos y con números que nos transportan directamente al debut de Michael Jordan en la postemporada. Pero el casi éxito de Utah (aún deben ganar otro partido más a OKC) no se entiende sin el base de El Masnou

Un líder que tira de jerarquía y consistencia. El autor del tercer tiple-doble en la historia de la franquicia en las eliminatorias (el primero desde John Stockton en 2001) es el mismo que ha logrado al menos 12 puntos, 5 rebotes y 5 asistencias en los cuatro primeros encuentros de una eliminatoria desde Karl Malone en 1996. Su grado de confianza, control del juego, incidencia en ambos aros por igual le han permitido unir su nombre al de los dos grandes mitos de Utah. Palabras mayores.

Después de un inicio complicado, Ricky completó una sobresaliente segunda mitad de regular season. Su estilo se adapta como un guante al de su equipo, pero los 18,5 puntos, 7,8 rebotes, 8 asistencias y 2 robos que está promediando en la postemporada no podíamos intuirlos. En su primer cruce en la NBA, cuenta con tres match balls para pasar a la siguiente y dejar en la cuneta a un equipo con tres potenciales hall of famers y cuyo base rival es Russell Westbrook. Por números y sensaciones, Ricky se está comiendo al vigente MVP de la NBA

¿Debemos creernos a estos Jazz?

La pregunta del millón. Hace un par de semanas decíamos que estaban capacitados para poner en aprietos a Oklahoma, pero sin el factor cancha la mayoría de predicciones daban ligeramente favoritos a los de Billy Donovan. Después de ver lo que los Jazz han hecho en estos cuatro partidos. podemos imagirnos cualquier cosa. O al menos soñar con ello. Primero, insisto, deben liquidar a los Thunder. Conseguido el objetivo, deberían llegar unos Rockets que, no nos engañemos, son muy favoritos. La lógica dicta que Houston es el mejor equipo del curso. Al contrario que los Thunder, no han pasado prácticamente apuros a lo largo del año y están un peldaño por encima de los de Salt Lake City. Aunque claro está, los Harden, Paul, Capela, Gordon y compañía deberán plasmar todo esto sobre la cancha ante un equipo con defensa, confianza, variedad de recursos tácticos, cohesionados, que sabe lo que hace, juega al baloncesto a las mil maravillas y está magníficamente entrenado.

Nikola Mirotic

El cuarto y último duelo ante los Blazers, plasmó quiénes son los dos puntales de los sorprendentes Pelicans. Anthony Davis y Jrue Holiday se fueron hasta los 47 y 41 puntos, respectivamente. A su vez, Rajon Rondo volvió a dirigir magistralmente a los de un Alvin Gentry que seguirá en Nueva Orleans la próxima temporada. Pero no podemos olvidarnos de Nikola Mirotic. Cuando tras cuatro derrotas consecutivas Nueva Orleans empezó a ver que quedarse fuera de la postemporada era una opción bastante real, Gentry cambió el quinteto de su equipo para dar entrada al hispanomontenegrino en detrimento de Emeka Okafor. Una variación que justo coincidió con su cambio de look: se afeitó la barba. Desde entonces, los de Louisiana no conocen la derrota. Han ganado sus últimos 9 partidos (los 5 primeros de regular season). 

Además de mostrar una regularidad notable, su capacidad para ensanchar el campo y tirar de fuera permite a Mirotic formar una gran pareja con un Davis que aprovecha estos espacios para atacar el aro (véase los alley-oops tras pick&roll). Sin forzar en exceso (registra 12,3 lanzamientos en la primera ronda), su acierto y confianza la permiten aportar 18,3 puntos por noche

Sin embargo, donde realmente está sorprendiendo el ex de los Bulls es en defensa. Su trabajo realizado el pasado verano le dotó de una mayor movilidad lateral que aprovecha para saltar al flash en los pick&rolls o coger al exterior tras los mismos. Damian Lillard y CJ McCollunm, que no son precisamente unos cualquiera, sufrieron en sus carnes esta nueva versión de Niko. Una huella que, cómo no, también se hace notar en el aro. Sus 9 rebotes defensivos (9,5 en total) y 2,5 tapones le han convertido en un jugador muy importante atrás. En el net rating (diferencia entre los puntos en ataque de su equipo por cada 100 posesiones y los recibidos por el mismo número) presenta un +20,1. Únicamente Joe Ingles (22,2) le mejora entre los jugadores que promedian un mínimo de 20 minutos esta pretemporada.

¿Pueden repetir hazaña los Pelicans?

El gran momento colectivo e individual de los pelícanos les convierten en un equipo peligrosísimo. Tienen hambre y ninguna presión. Si bien es cierto que no llegaron en su mejor momento, los Blazers ni siquiera han logrado arañarles un partido. Los Spurs deberían remontar por primera vez en la historia un 0-3 para evitar que no se jueguen con los Warriors una plaza en la final del Oeste. Golden State cuenta con mucha más experiencia y talento, aunque las sensaciones mostradas en las últimas semanas menguan su superioridad. Cuentan con gente por dentro para hacerles daño y por fuera: Holiday y Rondo son una pesadilla atrás. Además, Nueva Orleans está también acostumbrado a jugar con un ritmo muy rápido y a anotar con mucha fluidez. Dependiendo de si Curry es capaz de regresar durante la eliminatoria y más importante aún, en qué estado lo hace, sus opciones de hacer historia pueden revalorizarse.   

Sección NBA | Baloncesto | Diario AS

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