Este pozo oscuro

Hay un problema que ronda la cabeza y la mano cuando se escribe sobre el asesinato de unos chicos inocentes. Porque hacerlo con pena y rabia no equivale, necesariamente, a hacerlo con inteligencia. Pero para qué diablos sirven las reflexiones cuando uno solo quiere bajar la mirada y hacer chirriar los dientes, porque sabe que está de pie sobre una tierra que es al tiempo matadero y osario, una tierra en la que muchos dedican su jornada de cada día a utilizar a los otros como ganado, a explotarlos, domeñarlos, a disponer de su vida y muerte y de la propia carne de su cuerpo. Esto es México. En este pozo oscuro vivimos.

Seguir leyendo.

Portada Edición América de EL PAÍS

Comentar

Su dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos necesarios están marcados *

*