Asesinatos a pleno día, una rutina en la región más violenta de Brasil

Fábio cayó a las 18h40 del sábado. A aquella hora, la plaza del barrio de Bom Pastor, en la periferia de Natal, en el noreste de Brasil, estaba abarrotada. Su cuerpo presenta 12 agujeros de bala, cinco de ellos en la cabeza. Los asesinos actuaron rápido, en cuanto él descendió de la moto. En el suelo, ya sin vida, su cuerpo está tendido en la calzada aún con el casco puesto, al lado de los aparatos de gimnasia donde juegan los niños del barrio. Los tiros interrumpieron su diversión y ahora los pequeños rodean el cadáver. «Fue pá-pá. Pápápápápá”, reproduce uno de los vecinos mientras mira el cuerpo en el suelo. En este espectáculo macabro, todos conocen los sonidos diferentes de las armas y los imitan para explicar que los criminales usaron dos tipos.

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