¡Apoteosis! Ricky se lesiona pero Mitchell (38) entierra a OKC

Qué batalla y qué final. Drama, emoción, muchos errores y una decisión arbitral que traerá cola. Cómo no, la polémica no podía faltar en una noche así. Puros playoffs de la NBA. El mayor espectáculo del mundo. Los Jazz fueron más equipo y supieron resistir ante el huracán Russell Westbrook para llevarse el sexto partido (96-91). Una victoria que les clasifica para una segunda ronda donde ya esperan los Rockets y que manda a los Thunder de vacaciones. Nadie imaginó en verano un desenlace así para la apuesta de Sam Presti de reunir en Oklahoma a Paul George y Carmelo Anthony con Westbrook. Un plan valiente que en ningún momento del curso llegó a convencer y que despide la temporada con aroma a fracaso. El nacimiento de una estrella de nombre Donovan y de apellido Mitchell da la impresión de haber enterrado definitivamente el proyecto. A sus 21 años y en su primera campaña, el escolta ha hecho olvidar por completo en Salt Lake City a Gordon Hayward. Acabamos de asistir al alumbramiento de una nueva era en Utah.

El duelo cambió pronto de guion. El buen inicio de los locales atacando el aro y consiguiendo puntos en la zona se vio empañado por la lesión en los isquiotibiales de la pierna izquierda de Ricky Rubio. Al frenar un intento de penetración de Westbrook el base se fue al suelo. En la posesión siguiente al forzar una entrada comenzó a cojear. Llevábamos siete minutos cuando tuvo que abandonar el encuentro para irse al vestuario. Una primera exploiración determinó el problema en los isquios. En el mejor momento de su carrera y en un momento trascendental, no pudo regresar a la pista (aunque si vio la segunda parte desde el banquillo). En las próximas horas, será sometido a una resonancia para determinar la severidad de la lesión. Un palo para Ricky a menos de 48 horas para el Game 1 ante Houston (fijado para este domingo a las 21:30, hora peninsular española).

Oklahoma aprovechó la confusión para apretar atrás y sacar partido del atasco en el ataque rival (11-20). Un Derrick Favors (13 tantos, 8 rebotes y un +18 en pista) fundamental hoy y durante toda la serie, puso fin a una sequía de cinco minutos sin anotar una sola canasta en juego. Un triple de Jae Crowder apretó más el marcador, que al primer periodo era de 18-22. Junto con la del último de este sexto encuentro, la peor anotación de los Jazz en un solo cuarto en toda y la serie. Westbrook y Adams, los mejores visitantes de largo, volvieron a poner el +9 para OKC en el segundo (26-35). Eran los peores momentos para los de Snyder, quienes claramente acusaron el golpe por la ausencia de Rubio. Gobert se sentía intimidado para definir y la ofensiva no fluía. Las pérdidas se sucedían y el contrario se sentía cómodo aprovechándolas en transición. Pero los triples de Ingles y Crowder y la irrupción de Mitchell permitieron llegar al intermedio con todo igualado (41-41). Surtieron efecto las palabras de Snyder: «En este tipo de partidos tenemos que aferrarnos a nuestra defensa«. Hicieron de tripas corazón sus pupilos para sobrellevar el mal trago. Oklahoma no supo aprovechar la oportunidad de herir a su rival.

Tras la reanudación, pasamos de una primera mitad defensiva y plagada de errores a un duelo increíble de anotadores entre Donovan Mitchell y Westbrook. Un lujo. El primero acabó con 38 puntos en su cuenta, 22 de ellos en un tercer periodo memorable que sirvió para dar una renta a los suyos que, a duras penas, supieron mantener. Se levantaba de tres puntos o iba hacia canasta para finalizar de todas las formas posible. Imparable. La defensa de los Thunder no tenía respuesta ante un rookie que acumula la friolera de 171 tantos en sus seis primeros partidos en los playoffs. Sólo Chamberlain y Kareem le superan.

En pleno éxtasis de Mitchell, apareció el Westbrook del quinto partido para oponerse a lo inevitable. El base encadenó 18 puntos consecutivos para su equipo (se iría hasta los 46 —20 en el tercero— con 18/43 en el lanzamiento, además de 10 rebotes y 5 asistencias) antes de intercalar fases de su versión más asociativa con la del Westbrook contra el mundo. Se equivocó lanzando varios triples demasiado forzados que no tocaron siquiera aro, pero que los Thunder se pusieran a solo un punto a falta de 88 segundos es cosa de él (92-91). Favors dio oxígeno a Utah. Con el 94-91 llegó una interminable posesión que resume a la perfección lo que ha sido Oklahoma durante todo este curso. Un quiero y no puedo al que le ha faltado saber jugar en los momentos apretados. Una indefinición y escasez de recursos impropia de su talento. Hasta seis lanzamientos tuvieron para ponerse de nuevo a uno o igualar la contienda. Todos en vano.

En el último intento, el de un Paul George acomplejado y desaparecido en combate (como Carmelo, quien apenas disputó 9 minutos en la segunda mitad) llegó el momento de la discordia. Fintó e hizo volar a Rudy Gobert antes de lanzar. Se quedó muy corto, porque el alero esperó a lanzar para meterse debajo de la caída del pívot francés. Todo OKC reclamó la personal de Gobert. Hubo contacto, pero los árbitros no consideraron que fuera suficiente. Donovan Mitchell, con la quinta personal en su casillero a falta de 10 minutos para la conclusión, sentenció desde la línea de tiros libres un partido dramático y una serie preciosa. Apoteosis en Utah.

Los últimos minutos del sexto partido

Sección NBA | Baloncesto | Diario AS

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