El Gobierno de Trump fracasa en frenar la legalización de la marihuana

La rutina no se ha alterado en la tienda Wash Hydro, en Washington. A cambio de comprar una camiseta por 42 dólares, el cliente puede escoger entre cuatro “regalos” con marihuana: un cogollo de hierba, un chocolate, un parche o una sustancia para inhalar. La transacción es posible gracias a una ingeniosa explotación de los resquicios legales. En la capital de Estados Unidos, la compraventa y el consumo público de marihuana siguen estando prohibidos, pero está autorizada la plantación y posesión. Eso hace que dar un obsequio con la droga no sea punible.

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