Trump afronta el cara a cara con el líder de Corea del Norte obviando las violaciones de derechos humanos

La democracia no es lo que importa. Ni la intervención militar en Siria buscó un sistema político más justo, ni el cerco a Pyongyang tiene como fin derrumbar a la tiranía más oscura del planeta. En el juego de Trump, prima el beneficio. Si el Líder Supremo, hijo y nieto de dictadores, ejecutor de su tío y envenenador de su medio hermano, garantiza la destrucción de todo su arsenal nuclear, el presidente de EEUU se consideraría victorioso.

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