Así secuestraron y mataron a tres estudiantes de cine en Guadalajara

En la colonia Americana de Guadalajara (Jalisco, México), salpicada de locales decorados con plantas tropicales y luces cálidas, la élite tapatía disfruta de una botella cara de vino, de un tequila después. Resulta difícil de procesar que a unos kilómetros de ahí, en una de las metrópolis más importantes del país —con más de cuatro millones de habitantes—conocida también como el Silicon Valley mexicano, sucede al mismo tiempo una escena de terror: están disolviendo cadáveres. 46 bidones de 50 litros de ácido sulfúrico cada uno listos para deshacer cualquier rastro de violencia, una fábrica de desaparecidos. A las afueras de Guadalajara fueron secuestrados, asesinados y disueltos tres estudiantes de cine el pasado 19 de marzo. Una tragedia que ha revuelto las entrañas de los mexicanos y ha recordado a un país en vísperas de elecciones que no hay campaña electoral ni candidato que tape el olor a muerte.

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