El brutal asesinato de una niña de un año en Chile despierta el fantasma de la pena de muerte

Las malas noticias respecto de los menores pobres no son extrañas en Chile, un país que pide a gritos una profunda reforma al sistema de protección que el Estado ofrece a la infancia vulnerable. Pero la brutalidad del crimen de Ámbar, de un año y ocho meses, ha conmocionado especialmente a la sociedad chilena. Hija de una madre incapacitada para cuidarla y de un padre del que no se conoce información, los tribunales habían decidido dejarla al cuidado temporal de una tía biológica y su pareja. Fue su condena: el hombre, Miguel Andrés Espinoza Aravena, de 30 años, es el único imputado por la Fiscalía por la violación y muerte de la niña en la localidad cordillerana de Rinconada de Los Andes, a unos 80 kilómetros de Santiago, formalizado este lunes en medio de protestas ciudadanas en el Juzgado de Garantía local. La pequeña murió el sábado solo en compañía de los médicos que intentaron sin éxito salvarle la vida.

Seguir leyendo.

Portada Edición América de EL PAÍS

Comentar

Su dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos necesarios están marcados *

*