Los Rockets arrollan a unos Jazz agotados y sin Ricky Rubio

El escenario era de matadero: los Jazz liberaron una tonelada de adrenalina para sobrevivir el viernes a la última carga de los Thunder. Les quedaron menos de dos días para descansar lo justo y viajar a Houston para visitar al mejor equipo de la Regular Season, que les esperaba después de pasar silbando la primera ronda ante los Wolves. Y se presentaron en el arranque de su semifinal sin Ricky Rubio, lesionado. Una sucesión de ventajas que hacía muchísimo más favorito al que ya de por sí sería muy favorito en la eliminatoria. Sucede, así son los tiempos y los ritmos del playoffs. Y sucedió: los Rockets pasaron por encima de los Jazz (maquillado 110-96) y pusieron el 1-0 con la sensación de que todavía no han metido ni la cuarta marcha en los seis partidos que llevan de eliminatorias.

Lo normal es que a los Jazz no les alcance de ninguna manera, pero mejorarán. Recuperarán piernas y tendrán tiempo de trabajar más específicamente la forma de jugar contra un rival que apenas tiene debilidades después de dar un disgusto mortal a otro que estaba lleno de ellas. No hay nada que recriminar a los de Snyder por mucho que este partido se uniera (al menos psicológicamente) a la paliza de los Warriors a los Pelicans menos de 24 horas antes para que se acreciente la sensación de que todos los caminos del Oeste conducen al Rockets-Warriors que llevamos toda la temporada esperando. Y que apuntaría a Final anticipada.

Si los Thunder tenían un ataque solamente impulsivo y una defensa física pero desordenada, los Rockets funcionan con absoluta precisión para anotar y atacan desde la defensa con cambios constantes para generar desequilibrios desde los que cebar el juego en transición. Con muchos matices y otra fachada, algo no muy distinto al libreto básico de los Warriors. Los Jazz, agotados, sin su base titular y con la mente todavía en la epopeya del pasado viernes, no tuvieron respuestas. Si difícilmente llegan al ritmo de anotación de los Rockets en su mejor versión, era imposible que lo hicieran en este primer partido. Demasiado cuesta arriba: 34-21 en el primer cuarto, 49-29 a final del segundo y 64-37 poco antes del descanso.

Los Jazz eligieron quitarse otro pedacito de energía pero recuperar sensaciones en la segunda parte. Ante un rival condescendiente, fueron recortando hasta llegar a un 86-75 en el arranque del último cuarto que arregló en un visto y no visto, básicamente en cuanto quiso, James Harden. Veremos cuánto más y cómo pueden pelear los compañeros de Ricky, que además vieron como Donovan Mitchell, el niño maravilla, se torció el tobillo en el último cuarto. Acabó con 21 puntos, bien acompañado por Crowder y Exum. O’Neale trató de asumir la defensa a Harden y Gobert fue menos efectivo de lo habitual. Por las circunstancias… y por el rival, claro. Los Rockets volaron sin forzar la máquina en esta salida en falso de una eliminatoria de por sí desigual: 41+8+7 con 7 triples de Harden, como si tal cosa, y 17+4+6 de Chris Paul, que está ante la oportunidad de su vida de romper la maldición y, por fin, jugar una final de Conferencia. Le quedan tres pasos, el primero no costó nada.

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