Oladipo (28+13+10) no se rinde ante LeBron: ¡habrá 7º partido!

La versión asesina de Victor Oladipo tumbó a los Cavaliers (121-87) y deja a LeBron James ante un escenario insólito en su carrera. Por primera vez, el de Akron afrontará un partido de la primera ronda en el que una derrota la mandará de vacaciones. Este domingo, desde las 19:00 (hora española) Cleveland se jugará la temporada en el Game 7 ante los Pacers. Equipo que le están llevando al límite y que, de no ser por el triple salvador de King James en el quinto, quizá estaría ya en las semifinales del Este. 

Se jugaban la vida, ganar o quedarse ya en casa hasta el año próximo, pero a los de McMillan no les tembló el pulso. En ningún momento se vieron al borde del abismo. Ni lo olieron. El 2-8 de salida en los dos primeros minutos favorable para los visitante se quedó en anécdota. Durante la primera mitad, Indiana maduró el encuentro y a su rival para asestarle el golpe definitivo en el tercer cuarto. Con una defensa en transición que hacía aguas (lo de todo el curso en Ohio, vaya), los Cavaliers se cavaron su propia tumba. 34 puntos de desventaja que suponen la tercera peor derrota de un equipo de LeBron en la postemporada.

Ni siquiera el Rey (22+5+7 en 31 minutos) pudo rescatar esta vez a los de Lue. Por si fuera poco, sufrió una herida en la ceja derecha que le obligó a llevar una aparatosa tirita. Con un Kevin Love completamente desacertado e intrascendente (se llevó ante los medios un toque del propio LeBron), únicamente Rodney Hood y Jeff Green mostraron algo de ímpetu y carácter del banco. Indiana bordó el baloncesto y se dio un banquete ante los subcampeones. No podrían regresar con mejores sensaciones a The Q, el mismo escenario que ya asaltaron hace un par de semanas en el primer envite de la serie.

Victor Oladipo emuló a Mark Jackson y Paul George para firmar el tercer triple-doble en la historia de un jugador de Indiana en los playoffs con 28 puntos (11/19 en tiros), 13 rebotes, 10 asistencias y 4 robos en 34 minutos y medio de acción. Números que, según StatMuse no se han visto en las eliminatorias en los últimos 35 años. Justo en la misma noche en la que unos Thunder que les traspasaron como moneda de cambio por Paul George se van de vacaciones, lideró una orquesta afinada a la perfección: 35 puntos por 12 en transición de su oponente, 29 por 6 tantos tras pérdida. Otros seis compañeros aportaron al menos una decena de puntos. Mención especial para Lance Stephenson (12 y 6 asistencias) y Domantas Sabonis (19+6), piezas vitales para cerrar el encuentro desde el banquillo.

Los Cavs están ahora obligados a ganar mañana para evitar una debacle de proporciones dantescas. Para ello contarán con un LeBron que empezó a preparar ya el duelo desde el banquillo en un último cuarto que sobraba. Pero necesitará más ayuda. Los Pacers llegan desatados y sin ningún tipo de presión. Para ellos, llegar hasta aquí, ya es un premio. Aunque eso sí, no se conforman y quieren más. Nos espera un partidazo.

 

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