No hay oferta: Marcus Smart se siente «insultado» por los Celtics

No hay noticias sobre Marcus Smart, igual que sucede con muchos agentes libres restringidos, una figura que complica mucho las opciones de los jugadores en veranos de enorme recesión en el mercado, como este. Sin ofertas con las que presionar y jugar sus bazas, sus equipos simplemente esperan, se pueden permitir ofertar a la baja o dejar que los jugadores acaben jugando una temporada por la qualifying offer firmada y salgan el siguiente verano al mercado ya sin restricciones de ningún tipo.

Marcus Smart, profundamente temperamental, ya fue advirtiendo durante la segunda mitad de la temporada pasada de que quería seguir en Boston pero en condiciones que le hicieran sentirse valorado. Y llegó a fijar su precio en unos 15 millones de dólares al año porque aporta en pista “cosas que hacen ganar a los, que no están en las estadísticas y que no se encuentran en la mayoría de jugadores”. Los Celtics le ataron con la qualifying (unos 6 millones) a la espera de ver qué sucedía en el mercado.

De momento, nada el guard, que según su entorno está “muy disgustado” con los Celtics porque considera “un insulto” que no se hayan puesto en contacto con él desde se abrió el merado el 1 de julio: “Ama a los Celtics, pero con tanto cuchicheo se siente herido y ofendido”. Y más, al parecer, después de que los Jazz no dudaran en firmar a Dante Exum, pese a peligroso historial de lesiones, por tres años y 33 millones. Exum fue número 5 del draft en 2015 y Marcus Smart, 6. Pero en el entorno de este insisten: no es tanto el dinero como “la falta de comunicación” por parte de Danny Ainge y, advierten, las cosas “no pintarán bien para los Celtics” si finalmente Smart tiene que resignarse a jugar con ese contrato de un año y seis millones de la qualifying.

Problemas para los RFA

Los agentes libres restringidos (RFA) sufren en situaciones de mercado como los actuales porque se quedan sin armas con las que jugar sus bazas: sus equipos esperan acontecimientos y los demás no presentan ofertas para ver si estos los igualan, en el caso de los mejores sencillamente porque tienen la casi certeza de que lo harán (eso sucede con Clint Capela, por ejemplo). Y en el resto, porque nadie tiene millones para lanzar al aire en operaciones arriesgadas (como sí sucedió en la locura del mercado de 2016, por ejemplo). Es un problema que ya han sufrido en los últimos tiempos jugadores como Nerlens Noel, Kentavious Caldwell-Pope o Alex Len, y del que este año han podido escapar Julius Randle (18 millones por dos años en los Pelicans después de que los Lakers renunciaran a sus derechos), Aaron Gordon (4 años, 84 millones para seguir en Orlando Magic) o el citado Exum con su contrato de 33×3.

Para el resto las opciones se acaban, el tiempo pasa y las franquicias rellenan su masa salarial. Ahora mismo solo Atlanta Hawks, Chicago Bulls y sacramento Kings tienen margen suficiente para hacer una oferta de primera categoría a unos jugadores que empiezan a ver como su mejor opción (incluso nombres como el citado Capela y Jabari Parker) jugar ese año de la qualifying y ser agentes libres sin restricciones en 2019. Esta opción les daría también derecho de veto sobre cualquier traspaso. Estos son los 13 que quedan con el precio de sus qualifying offers:

Marcus Smart (Boston Celtics: 6 millones de dólares)

Zach LaVine (Chicago Bulls: 4,3)

David Nwaba (Chicago Bulls: 1,7)

Rodney Hood (Cleveland Cavaliers: 3,4)

Yogi Ferrell (Dallas Mavericks: 2,9)

Patrick McCaw (Golden State Warriors: 1,7)

Clint Capela (Houston Rockets: 4,7)

Montrezl Harrell (Los Angeles Clippers: 1,8)

Jabari Parker (Milwaukee Bucks: 4,3)

Jusuf Nurkic (Portland Trail Blazers: 4,7)

Bryn Forbes (San Antonio Spurs: 1,7)

Kyle Anderson (San Antonio Spurs: 3,2)

Davis Bertans (San Antonio Spurs: 1,7).

Sección NBA | Baloncesto | Diario AS

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