Los Sixers fallan en su intento de fichar al creador de estos Rockets

Los Philadelphia 76ers han intentado sin éxito dar un golpe de efecto en la NBA. Según informa Marc Stein (New York Times), la franquicia ha tratado de fichar a Daryl Morey, mánager general de los Rockets y principal precursor de una nueva era en el baloncesto: el de la generación de espacios a partir de la amenaza exterior y el movimiento de balón para aprovecharla. En definitiva, el uso del análisis matemático para exprimir la línea de tres puntos al máximo. Los texanos han lanzado 3.470 triples y han batido su récord de la temporada anterior en convertidos (ahora 1.256). Además, han sido el primer equipo que ha lanzado más de tres que de dos (3.436).

Nombrado ejecutivo del año, Morey lleva rigiendo el destino de los Rockets desde 2007 cuando cambió Massachusetts por Texas por la necesidad apremiante del exdueño de la franquicia, Leslie Alexander, de sacar un alto rendimiento de cada dólar que invertía en el equipo. Y este ejecutivo era la respuesta. Apodado Deep Blue (la máquina que jugaba al ajedrez) aterrizó en Houston con su Moreyball (juego de palabras con el apellido de su arquitecto y el Money Ball de Billy Beane) y los resultados han brillado por sí solos: en ocho de sus once años en los despachos ha metido a los Rockets en los playoffs y nunca ha estado por debajo del 50% de victorias.

Es el único mánager general de la NBA que no se ha dado por vencido ante estos monstruosos Warriors, al margen de la eterna presencia de LeBron James. Siempre ha querido competir contra Golden State. Sin miedo y con paciencia fue construyendo un equipo en el que junto a James Harden y Chris Paul con una cantidad ingente de importantes tiradores y de una defensa de altos decibelios que estuvo muy cerca de cortar la cabeza a los actuales campeones de la Liga. La lesión de Paul y ese horrendo séptimo partido en la final del Oeste desde el perímetro dio el pase a las Finales a los de La Bahía. 

Los Sixers querían eso. Deseaban esa tozuda necesidad de brillar por encima del resto sin tener en cuenta las palabras ajenas. Y además habría sido un movimiento perfecto para cerrar el capítulo de Bryan Colangelo y sus cuentas falsas en las que atacaba a varios jugadores de la plantilla (entre ellos Joel Embiid) y al arquitecto del denominado El Proceso, Sam Hinkie, que era uno de los protegidos de Morey: cuando el GM llegó a Houston, Hinkie fue promocionado a vicepresidente ejecutivo de la franquicia texana

Sección NBA | Baloncesto | Diario AS

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