Tiros libres, rebote defensivo… así se juega 10 millones Capela

Los Rockets aseguraron finalmente la continuidad de Clint Capela y al hacerlo evitaron lo que habría sido un verdadero drama: no podían permitirse una fuga del pívot, que era agente libre restringido, y menos tras la marcha de Trevor Ariza y Luc Mbah a Moute, considerados fundamentales para la defensa de físico y ajustes con la que los Rockets se convirtieron (el ataque se les presupone) en el mejor equipo de la última Regular Season y un hueso para los Warriors, que perdían 3-2 contra los texanos cuando Chris Paul se vio obligado a perderse los dos últimos partidos de una final del Oeste dramática (3-4).

Mike D’Antoni sabe que se ha criticado el verano de un equipo que parece un poco peor mientras los Warriors han dado un enorme golpe de efecto con la llegada de DeMarcus Cousins. Pero el veterano técnico está tranquilo con la continuidad de Chris Paul y Capela, la posible llegada de Carmelo Anthony y la irrupción de James Ennis, que tendrá que paliar en la medida de lo posible la ausencia de los citados aleros: “También había críticas cuando fichamos a Paul. Que si no se iba a complementar con James Harden, que si solo había un balón… Nuestro objetivo es quitar la razón a esos críticos. Si queremos ganar a los Warriors, y eso es lo que todo el mundo quiere, necesitamos apostar y confiar en que esas apuestas salgan de la mejor forma posible. Tengo confianza, me encantan mis jugadores, creo que lo peor que podemos ser es… muy buenos. Así que espero que demos el último paso que nos queda. Es una pena perder a Trevor y Luc, pero son cosas que pasan. Este negocio es así. Pero al mismo tiempo es una oportunidad para los demás”.

Entre ellos Capela. El pívot suizo recibirá un nuevo contrato, el primero verdaderamente grande de su carrera. Y por eso bromeó D’Antoni: “A Chris Paul no le va a cambiar la vida el contrato que ha firmado, ya le iba muy bien… A Clint sí se la va a cambiar”. Ahora, además, se han conocido los detalles de un acuerdo por cinco años y en un rango de entre 80 y 90 millones de dólares: 80 son fijos y 10 en variables, un gran pacto para los Rockets, que ya tienen garantizada una multa de más de 20 millones por impuesto de lujo. Capela partirá de unos 13,8 millones la próxima campaña sobre esos 80 fijos.

Los otros diez los recibirá en variables, a razón de 2 por cada una de las 5 temporadas. En cada una de esas campañas se juega el dinero en tres factores: un millón por llegar a la final de la Conferencia Oeste, 500.000 dólares por tener un ratio de rebotes defensivos de al menos un 30% (coger al menos un 30% de los posibles en sus minutos en pista) y otros 500.000 por superar el 65% desde la línea de tiros libres. Así cada temporada.

Si se miran las cuatro que lleva en la NBA, hay motivos para el optimismo y el pesimismo: los Rockets han jugado dos de cuatro finales de Conferencia posibles (2015 y 2018) y estarán desde luego en las quinielas para repetir en los próximos playoffs. En cuanto al rating de rebote defensivo, la pasada temporada superó ese 30% por primera vez (30,7%) ya que además fue la de más minutos por noche (27,5) hasta ahora. Lo más duro será, seguramente, el tiro libre: Capela nunca ha llegado al 65% aunque ha ido mostrando evidentes progresos a lo largo de las cuatro campañas que lleva en la NBA: 17, 38, 53 y 56%.

 

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