Se busca: candidatos a las elecciones históricas de Brasil. Absténganse pobres

Todo se debe a una ley relativamente nueva cuyo alcance se empieza a vislumbrar ahora. La norma se aprobó en 2015 y prohíbe que las empresas donen a campañas electorales. Sin esos donativos, que siempre han sido la principal forma de financiación electoral, los candidatos deben limitarse ahora a lo que les toque de unos fondos de dinero público que el Congreso reparte en proporción al número de diputados de cada partido. El total apenas suma 2.000 millones de reales (454 millones de euros), a repartir entre las 35 formaciones que se presentan a las elecciones. O sea, nada.

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