Magic, Kobe, West, Pau Gasol… el Top-15 histórico de los Lakers

Con la llegada de LeBron James a L.A. se multiplicaron las listas en las que se recordaba a los grandes jugadores que han vestido la camiseta de los Lakers. Aquí va una de los quince mejores si se miden precisamente sus etapas laker, no sus carreras en cómputo total. Por eso no está Karl Malone, por ejemplo, y no estará LeBron James en el momento en el que debute con su nuevo equipo. El repaso va desde la prehistoria, con George Mikan, a Kobe Bryant, con especial énfasis en los equipos del Showtime de los años 80 y el de la temporada 1971-72, uno de los mejores que jamás ha pisado una pista de baloncesto.

1. MAGIC JOHNSON (1979-1991, 1996). Uno de los mejores jugadores de la historia (el favorito de muchos aunque no haya sido estrictamente el mejor) pero, casi sin discusión posible, el más importante en la historia de los Lakers. O para que los Lakers sean historia. Hubo muchas estrellas y la suficiente gloria antes, pero la franquicia angelina (y la propia NBA) no hubiera sido lo mismo sin la sonrisa, los pases nunca vistos y el carisma de Magic Johnson, hombre orquesta del Showtime. Sin Jerry Buss y Magic Johnson los Lakers no se hubieran convertido en la personificación de L.A. y de Hollywood que les transformó en algo más que un equipo. Y, claro: 5 anillos de campeón, tres MVP de Finales y tres de Regular Season, 12 veces all star, 9 en el Mejor Quinteto y un larguísimo etcétera.

2. KAREEM ABDUL-JABBAR (1975-1989). Puede que sea el mejor jugador de la historia, puede que sea el segundo. O el tercero. Da igual. De hecho puede que este puesto lo merezca tanto como él Kobe Bryant (si se atiende solo a carrera laker), pero Kareem y su gancho son ya otro icono inseparable de los Lakers, donde ganó cinco de sus seis anillos, uno de sus dos MVP de Finales, tres de los seis que tiene de Regular Season, 13 de sus 19 all star… Aunque jugó hasta los 41, promedió de amarillo y morado 22,1 puntos y 9,4 rebotes.

3. KOBE BRYANT (1996-2016). Veinte años con la misma camiseta, algo que no había hecho nadie antes (y en lo que le ha superado Nowitzki con los Mavs). Dos números retirados: 8 y 24. Y una historia increíble cerrada con cinco anillos, un MVP, dos de Finales, 18 all star, 11 presencias en el Mejor Quinteto… Y un montón de récords de la franquicia: partidos, minutos, puntos… Para una nueva generación de aficionados, Kobe Bryant personificó a los Lakers. Y lo hizo, finalmente con todos los honores. Sin duda.

4. JERRY WEST (1960-1974). Otro one man club que solo jugó en los Lakers, que fue el máximo anotador de la franquicia (por encima de 25.000 puntos) hasta que le superó Kobe y que es, claro, el logo de la NBA. El único jugador que ha sido MVP de unas Finales sin ganar el anillo (en 1969: promedió 37,9 puntos, 7,4 asistencias y 4,7 rebotes en una derrota en siete partidos), su carrera quedó marcada por las derrotas en Finales ante los Celtics (nadie más que él: ocho en nueve totales jugadas), a los que llegó a detestar de forma enfermiza. En 1972 ganó su título de campeón. Fue un all star perenne (14 veces en catorce temporadas). Un icono.

5. SHAQUILLE O’NEAL (1996-2004). Le acompaña esa sensación de “qué habría pasado si lo hubiera deseado un poco más” y los ecos de su inestable (por decirlo suavemente) relación con Kobe Bryant. Juntos ganaron tres anillos y podrían haber ganado más… Pero así fueron las cosas. En esos años, Kobe era el (nada conforme) lugarteniente de un pívot que en su plenitud fue uno de los jugadores más dominantes que han pisado una pista de baloncesto. MVP de las Finales en esos tres títulos de amarillo (2000-02), MVP en 2000… Shaq fue una fuerza de la naturaleza que, a su manera, hizo historia en una franquicia marcada por la línea sucesoria de pívots legendarios. Bucear en sus estadísticas es un ejercicio fascinante: en los playoffs de 1999 y 2000 superó en ambos los 30 puntos y 15 rebotes de media.

6. ELGIN BAYLOR (1958-71). Desde abril, el último (y sexto) laker en contar con su estatua en los aledaños del Staples Center: los otros son cuatro de los cinco que le preceden (falta Kobe) y el narrador Chick Hearn. Como Jerry West, las derrotas ante los Celtics han impedido que su legado brille más entre el gran público: se retiró con 0-8 en ocho Finales y, por lo tanto, sin ningún título. Pero, número 1 del draft en 1958, jugó 14 temporadas en los Lakers en las que fue diez veces all star y promedió más de 27 puntos y 13 rebotes. Tiene el récord de anotación en un partido de las Finales (61), en 1960 fue el primero que anotó más de 70 en un duelo NBA (71) y su estilo de vuelos espectaculares es considerado un precedente para lo que luego hicieron Julius Erving, Michael Jordan, el propio Kobe… Los problemas de rodillas le obligaron a retirarse tras nueve partidos de la temporada 1971-72, precisamente en la que Jerry West ganó su ansiado anillo…

7. WILT CHAMBERLAIN (1968-73). Llegó a los Lakers ya con 32 años y lejos ya de las barbaridades estadísticas por las que se recuerda su etapa en los Warriors/Sixers. Eso sí, nunca bajó de 18,2 rebotes de media en sus cinco temporadas en L.A., donde fue campeón en 1972. Promedió 19,2 rebotes y más de un 60% en tiros (para 17,7 puntos) en un equipo fantástico que pudo ganar algún título más. No fueron sus años más extraordinarios en lo individual pero sí unos que unieron su leyenda a la de la franquicia de los pívots: Mikan, él, Kareem, Shaquille…

8. JAMES WORTHY (1982-1994). Big Game James llegó desde el número 1 del draft (1982) y desde la North Carolina de un Michael Jordan que le adoraba a los Lakers de Magic y Kareem, donde encajó como un guante como tercera pata del big three. Excepcional en transición y con una química inolvidable con Magic, fue siete veces seguidas all star y su gran momento llegó con el MVP en las Finales de 1988, donde firmó un triple-doble tremendo en el séptimo partido ante los Pistons: 36 puntos, 16 rebotes, 10 asistencias. Un jugador imprescindible en un equipo de leyenda.

9. GAIL GOODRICH (1965-68, 1970-76). Otro miembro de unos Lakers para el recuerdo (Baylor, Chamberlain, West y hasta Pat Riley) que quedaron ensombrecidos por el equipo del Showtime, del que muchos consideran un precursor a Goodrich, un tremendo pasador a la carrera que ponía el espectáculo en el equipo que fue campeón en 1972 después de ganar 69 partidos en Regular Season, 33 de ellos de forma consecutiva. En esa temporada promedió 25,9 puntos y 4,5 asistencias.

10. JAMAAL WILKES (1977-1985). Uno de los menos recordados pero uno de los grandes socios de Magic Johnson, de cuyos pases sin mirar era un receptor óptimo: llegó desde los Warriors y luego acabó en los Clippers, pero firmó en los Lakers más de 20 puntos de media en tres temporadas seguidas (1980-82) en las que fue dos veces campeón (tres con los Lakers en total) y una all star. Su número 52 fue retirado por la franquicia y sus suspensiones evitando las batallas en la zona le dieron el sobrenombre de “Smooth as Silk”. Suave como la seda.

11. DEREK FISHER (1996-2004 y 2007-2012). Nadie se entendió mejor con Kobe Bryant, junto al que llegó como rookie en 1996. Fisher, que nunca fue un jugador espectacular, compitió a la altura de los mejores con la camiseta de los Lakers, dio siempre su mejor versión en los momentos importantes, ejerció de líder en vestuarios a veces muy complicados y ganó cinco anillos junto a Kobe. Y dejó su milagrosa canasta en San Antonio a falta de cuatro décimas, sus triples decisivos en la Final ganada a los Magic, su partidazo en el tercero de 2010 en el Garden…

12. GEORGE MIKAN (1947-54). Le apodaron Mr. Basketball y es considerado uno de los pioneros del baloncesto profesional, que él con sus 2,08 y 111 kilos ayudó a convertir en un juego de gigantes. Sus rebotes y su intimidación obligaron a cambiar normas para adaptarlas a un pívot que participó en los cuatro primeros All Star Game de la NBA y que personificó a los primeros Lakers de Minneapolis, con los que ganó cinco títulos entre la BAA y la primera NBA. Formó parte de la clase inaugural del Hall of Fame (1959) y se le nombró mejor jugador de la primera mitad del siglo XX. El primero en la estirpe de pívots de los Lakers, ya estaba retirado (incluso había sido entrenador de la franquicia durante una temporada) cuando llegó el traspaso a Los Ángeles en 1960.

13. MICHAEL COOPER (1978-1990). Cuando el viejo Forum coreaba “Cooooooop” era que la bola estaba en manos de Michael Cooper, el gran especialista defensivo de los Lakers del Showtime, una pesadilla de brazos inacabables de la que Larry Bird dijo que era el mejor defensor al que se había enfrentado. Eso le convirtió en un infaltable de cinco anillos entre 1980 y 1988. Nacido en L.A., de niño recibió 100 puntos en una rodilla tras un horrible accidente que hizo que los médicos le dijeran que no podría volver a caminar. De ahí, a los cinco anillos y el premio de Mejor Defensor de la NBA en 1987.

14. PAU GASOL (2008-2014). El 1 de febrero de 2008 los Lakers se hicieron con Pau Gasol en lo que por entonces se consideró un robo: los Grizzlies, eso sí, se llevaron los derechos de su hermano Marc y la espectacular evolución de este ha hecho que finalmente se recuerde aquel traspaso como bueno para ambas partes. Pau se convirtió al momento en una pieza esencial del equipo que jugó tres Finales y conquistó dos anillos entre 2008 y 2010: su talento desde el poste multiplicó las opciones del triángulo ofensivo de Phil Jackson, se complementó a la perfección con Kobe y Lamar Odom y rindió a un nivel enorme en las dos Finales ganadas, primero contra Dwight Howard y después contra Kevin Garnett y Kendrick Perkins. Sus estadísticas como laker: 17,7 puntos, 8,6 rebotes y 3,1 asistencias por partido.

15. BYRON SCOTT (1983-1993 y 1996-97). Llegó en 1983 a cambio de Norm Nixon y encajó al momento en un backcourt híper físico junto a Magic Johnson. Ágil, eléctrico, con buen tiro y buen finalizador, ganó tres anillos en el equipo del Showtime, donde era titularísimo y donde llegó a promediar casi 22 puntos por partido (1987-88). Después jugó una última temporada en los Lakers (1996-97) en la que se convirtió en confidente de un Kobe Bryant al que luego entrenó.

 

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