Los tropiezos en el caso Duarte ponen en evidencia las promesas anticorrupción del PRI

A poco más de un año de la extradición de Javier Duarte a México, su caso parece disolverse en las manos de la Fiscalía, incapaz de sostener su propia investigación. El exgobernador de Veracruz ya no enfrenta una acusación por delincuencia organizada. La Fiscalía le achaca ahora un delito de asociación delictuosa, de menor gravedad. La imputación por lavado de dinero se mantiene.

Seguir leyendo.

Portada Edición América de EL PAÍS

Comentar

Su dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos necesarios están marcados *

*