Los demócratas se enfrentan desnortados a su segundo asalto con Trump

«Oh, dios mío. Eres tú». Juliana Son, de 32 años, hiperventilaba antes de saltar a hacerse un selfie y abrazar a su ídola. Era la propia Alexandria Ocasio-Cortez la que repartía octavillas a la salida del metro, en el bulevar Ditmars de Astoria (Queens, Nueva York), donde el andar lánguido de los hipsters choca en las aceras con el paso resuelto de los inmigrantes latinos.

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