10 preguntas tras el traspaso de Butler: Embiid, Fultz, el mercado…

Jimmy Butler llegó a Minnesota el 22 de junio de 2017, con Justin Patton y a cambio de Kris Dunn, Zach LaVine y Lauri Markkanen. Habían pasado seis años en Chicago en los que había pasado de prospect de perfil muy bajo (número 30 del draft de 2011, 9,5 minutos de media como rookie) a tres all star (con los Wolves fue elegido para el cuarto). Tiene 29 años, y ha estado una sola temporada en Minneapolis. Con él, los Timberwolves acabaron con una racha (la peor de la NBA: ahora es de los Kings) de catorce años sin playoffs. Consumada la eliminación ante los Rockets en primera ronda, Butler empezó a rumiar una salida que empezó a forzar antes del training camp. Ni estaba contento en el reencuentro con Tom Thibodeau ni se entendía con los dos jóvenes valores de los Wolves, el estancado Andrew Wiggins y Karl-Anthony Towns, un pívot extraordinario pero con una tendencia cada vez mayor a la desconexión.

Ahora, y a falta de una oficialización que podría llegar mañana (tras las pruebas médicas y la resolución del papeleo), Butler regresa al Este para jugar en los Sixers. Deja en los Wolves 22 puntos, 5,3 rebotes y 4,8 asistencias por partido. Eso, y la actitud lamentable con la que, a base de resultar lo más tóxico posible, forzó una situación que los propios Wolves sostuvieron demasiado tiempo para su propia salud. Ahora Butler cumplirá en los Sixers su último año de contrato (20,4 millones) antes de, en teoría, renunciar a su player option para la 2019-20 (19,8) y salir al mercado de agentes libres.

Estas son las principales cuestiones que deja una operación que transforma el mapa de la liga, especialmente en la zona noble del Este:

¿Era la oferta de los Sixers la mejor para los Wolves?

Depende de cómo se mire y desde luego se necesita tiempo para juzgar, pero a priori los Wolves salen bien parados dado lo público que era que Butler forzaba una salida, que el alero está en último año de contrato y que había sido bien documentada también la voluntad del dueño, Glen Taylor, de que se hiciera el traspaso contra la voluntad de Thibodeau.

Los Heat retiraron finalmente a Josh Richardson de sus paquetes, y la comunicación entre Pat Riley y Thibodeau colapsó. Y los Wolves preferían (como los Pacers en la salida de Paul George) jugadores de primer nivel a rondas de draft, por eso no cuajó la lluvia de picks con la que los Rockets intentaron entrar en la partida. A pesar del daño a su propio proyecto, los Wolves apuraron para ver a quién le asaltaban tantas dudas en el arranque de temporada como para ir subiendo la puja. En esas estaban los Rockets, desde luego, pero también unos Sixers amenazados por la jerarquía de los Celtics y el tremendo inicio de temporada de Bucks y Raptors.

Robert Covington y Dario Saric (que llegan junto a una segunda ronda) a cambio de Butler (y Justin Patton, que vuelve a ir de la mano de Butler) significa tener a dos jugadores que no suman la jerarquía de Butler en la actual NBA pero, no todo son matemáticas, que deberían encajar bien en unos Wolves que serán definitivamente el equipo de Towns. El pívot firmó una ampliación por 190 millones y ahora se quita una enorme molestia… pero también un gigantesco escudo: sus progresos serán tan evidentes ahora como sus deficiencias. Finalmente, los Wolves dan (Butler y Patton) lo que recibieron a cambio de Zach LaVine Kris Dunn y Lauri Markkanen. Los posibles errores ya estaban cometidos: dada la situación que se generó este verano, el retorno es bueno y, sobre todo, supone una solución necesaria a una cuestión que no podía retrasarse mucho más.

¿Dan demasiado por Butler los Sixers?

La cuestión inversa. Realmente la cuerda estaba tan cerca de romperse que cualquiera podía soñar con atracar a los Wolves, pero estos se habían mostrado pacientes, más incluso: tozudos. Los Sixers estaban funcionando de forma muy irregular (bien en casa, mal fuera) y el pasado verano les demostró lo frustrante que puede ser esperar al mercado de agentes libres por muy atractivo que pueda ser el proyecto que se pone en el escaparate. Y desde luego Saric (24 años) y Covington (27) eran piezas importantes en lo que fue la temporada pasada un quinteto demoledor (con JJ Redick, Ben Simmons y Joel Embiid).

Pero, dada la situación en el Este y ante la certeza de que los Wolves no harían rebajas alocadas, los Sixers han decidido apostar a grande. Quizá la pregunta sea, aunque ya no sirva para nada, si los Spurs habrían aceptado una oferta similar por Kawhi Leonard (viendo el trade con los Raptors) si simplemente la segunda ronda se convirtiera en una primera. Precisamente no soltar ahora ningún pick de ronda se está vendiendo como uno de los éxitos de Elton Brand en esta negociación.

¿Seguirá en los Sixers Jimmy Butler a partir del próximo verano?

Es la pregunta del millón y la que marcará cómo de positiva fue esta operación para los Sixers. Butler acaba contrato, no tendría sentido que ejecutara su player option en lugar de buscar un nuevo acuerdo más lucrativo y ya se la ha relacionado con los Clippers o las franquicias de Nueva York (Knicks y Bucks). Pero los Sixers, como los Thunder con George y los Raptors con Kawhi, apuestan por ellos mismos y por unos buenos meses para comprobar (ellos) si Butler funciona al lado de Simmons y Embiid y, en caso de que así sea, vender al recién llegado un futuro a largo plazo que, según Wojnarowski, es ahora mismo el deseo de las dos partes. Difícil que no sea así si todos han dado el a la operación. Ahora mismo, se puede decir que tiene buena pinta la unión para ese largo plazo, pero en estos próximos meses pueden pasar muchas cosas. Buenas y malas.

¿Cómo será el nuevo contrato de Jimmy Butler?

En principio, Butler se liberará de su player option al término de la temporada y será agente libre. Entonces podría firmar por cinco años y 190 millones con los Sixers o por 4 y 141 por cualquier otra franquicia. Hasta se momento, los Sixers no pueden negociar con él un nuevo acuerdo… pero sí una ampliación, a priori una opción que no interesa a Butler: podría ser por dos años y 41 millones si se firma en los seis meses siguientes al traspaso o de 4 y 101 y si es después.

¿Puede haber problemas de egos entre Butler y Embiid?

Que todas las partes crean ahora que todo va a ser una balsa de aceite no garantiza que vaya a ser así, claro. Pero que Butler haya desplumado a Wiggins y Towns en Minnesota tampoco implica que le espere un papel similar con Simmons y Embiid en la Costa Este. Desde luego, su carácter ya es conocido por todo el mundo. Y el de Embiid, también. Y este último, tan aficionado además a las redes, ha dejado claro que su idiosincrasia no va a cambiar: “Voy a ser yo, voy a seguir haciendo de Joel Embiid. Cuando el rival quiera trash talking, ahí estaré. En las redes sociales, igual. Así es como soy”.

Una vez conocida la noticia, Simmons y Embiid han corrido a decir que todo va a ir bien. Embiid incluso ha asegurado que Wiggins, enemigo de Butler, le ha dicho que van “a ganar el Este seguro”. Así tiene que prepararse la puesta de largo, desde luego, pero así también, hay que recordarlo, comenzó la relación Wiggins-Towns-Butler. Todo está por descubrir.

¿Es el jugador que necesitaban los Sixers para subir de nivel?

Una gran estrella siempre da un salto de nivel. Butler compite hasta el extremo, defiende con todo y rasca puntos de mil maneras. Las más habituales, con el balón en las manos. A priori, hay perfiles más adecuados para jugar al lado de Simmons y Embiid, pero la apuesta es que el talento acabe encontrando caminos. Pasa muchas veces. Y aquí el entrenador, en este caso Brett Brown, pasa al primer plano. 

Los Sixers tenían problemas de tiro y profundidad, y ambos pueden empeorar con la salida de dos jugadores como Saric y Covington. El perfil de roster cambia totalmente y ahora se apoyará de forma definitiva en la pegada del nuevo big three.

¿Cómo afecta el trade a Markelle Fultz?

De lo anterior se pueden deducir más problemas para el sufrido Fultz, número 1 del draft de 2017. Un jugador que apenas está empezando a defender con buen nivel, que no anota por fuera y que funciona bien casi exclusivamente cuando tiene el balón en las manos. La llegada de Butler supone menos balón, menos espacios y menos visión a medio y largo plazo. Hasta ahora, la recuperación de Fultz era un asunto tan personal para Brett Brown que el base estaba siendo titular a pesar de que hubo que reducir drásticamente sus minutos con Simmons en pista: en la NBA actual es casi imposible funcionar con dos exteriores que no amenazan por fuera. En Regular Season… y no digamos en playoffs.

Redick será un jugador todavía más importante y Wilson Chandler, que todavía no ha podido tener continuidad, se antoja fundamental como pegamento tanto en defensa como en ataque en el que debería ser el mejor quinteto posible de los nuevos Sixers: Simmons, Redick, Butler, Chandler y Embiid.Un quinteto sin Fultz.

¿Se convierten los Sixers ahora en el mejor equipo del Este?

No. Aunque, una vez más, habrá que ver cómo encaja todo. Pero a priori, y mirando a su banquillo y el tiempo de ajuste que probablemente necesiten en Philly, no parece que estén listos para parecer mejores en el corto plazo que unos Celtics de arrancada lenta pero muy fiables, unos Bucks en plena explosión y unos Raptors ahora mismo intratables. Pero si Butler encaja, dará un nuevo perfil (con más potencia de estrellas y menos Proceso) a un equipo que seguramente estaba percibiendo que no le bastaba con lo que tenía a la vista del altísimo nivel del primer escalón de su Conferencia.

¿Qué otros equipos quedan afectados por esta operación?

Lo dicho: el resto del Este tienen que analizar a estos nuevos Sixers sin tener en cuenta lo que ya tenía claro de un equipo que no parecía mejor que los citados Celtics, Bucks y Raptors. Pero dentro de su Conferencia, los peor parados son equipos como Pacers y sobre todo Wizards, si es que estos fueran capaces de poner su casa en orden (cosa que ahora mismo parece improbable). El top 4 del Este recibe a otro all star y la brecha con el resto, con los Pacers casi como único outsider, amenaza con abrirse todavía más.

Miami Heat, un buen equipo a falta de una estrella que les de los colmillos que claramente le faltan, se queda finalmente sin Butler. Como los Rockets, que a medida que se profundiza su crisis podrían volver a inclinarse por ir fuerte a por el alero. La situación tampoco es positiva para quienes, como los Clippers, se sentían con legítimas opciones de atacar a Butler en verano. Si las cosas le van bien en Philadelphia, va a ser difícil que se mueva de allí: una franquicia histórica, una ciudad importante, la gran pareja de talentos jóvenes de la NBA (Simmons y Embiid)…

¿Queda fuera del mercado de 2019 Jimmy Butler?

Otra vez: no. Por mucho que las partes se prometan ahora amor a largo plazo, su encaje está por descubrir, en lo deportivo y en lo social. Pero los equipos con margen salarial y ganas de jugar fuerte (como los Lakers) suman otro motivo de preocupación: Klay Thompson no se quiere ir de los Warriors, Kyrie Irving no se quiere ir de los Celtics, Kawhi está encajando como un guante en Toronto y Butler llega a Philadelphia con ganas de echar raíces. Todo puede cambiar en los próximos seis meses pero un mercado que se prometía explosivo puede estar viendo como su octanaje se rebaja sensiblemente. Quedaría una wildcard como Kevin Durant, un DeMarcus Cousins todavía lesionado y ya jugadores que pueden convertirse, en la dinámica actual, en los verdaderamente codiciados: Kemba Walker, Khris Middleton…

 

Sección NBA | Baloncesto | Diario AS

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