Crisis total en los Rockets: otra derrota y Carmelo Anthony, en situación muy delicada

Cada vez que los Rockets juegan, nos frotamos los ojos porque lo que habíamos visto en su anterior partido no era un espejismo, ni la última de una serie de noches catastróficas. Cada vez nos tenemos que recordar lo mismo: incluso los (muchos) que creíamos que el verano les había dejado más lejos de los Warriors de lo que estaban en mayo, pensábamos que sus problemas se centraban en el cara a cara con uno de los mejores equipos de la historia (tal vez el mejor). Ni por asomo esperábamos esto. Nadie lo esperaba. Tanto es así que conviene, por si acaso, ir recordando un asunto: en 2015 los Rockets jugaron la final del Oeste (ante los Warriors también) y la siguiente temporada fue un cataclismo de 41 victorias (15 menos que la anterior). Ahora, tras jugar la final del Oeste, están 4-7, las mismas derrotas que acumulaban hace un año (temporada de 65-17) tras la jornada de Navidad (25-7).

La derrota en San Antonio (96-89) marcó el cuarto partido seguido en el que los Rockets no llegan a 100 puntos, más que toda la temporada pasada. En los dos últimos han metido 80 (récord negativo de un equipo de Mike D’Antoni) y 89. Si la defensa parecía peor tras los movimientos del mercado estival, es el ataque el que convierte ahora mismo a los texanos en un equipo absolutamente lamentable, insoportable de ver: 27º de la NBA en rating ofensivo, 29º en anotación, 30º en porcentaje de tiro. Con -6 en diferencia de ratings y -6,2 en la de puntos, los Rockets son ahora mismo, cuesta hasta escribirlo, uno de los peores equipos de la NBA.

Para colmo, puede haber ‘caso Carmelo’

Pero el asunto no acabó en otra pésima noche en la pista. Mientras el equipo se descosía en el último cuarto (28% en tiro en esos 12 minutos) en San Antonio, Adrian Wojnarowski reventaba la jornada NBA, marcada por el traspaso de Jimmy Butler (objetivo de los Rockets hasta ayer) a Philadelphia: los Rockets y Carmelo Anthony, que no estaba jugando por enfermedad (versión oficial), se disponían a tener conversaciones sobre su rol en el equipo y su futuro. Un mes de competición, once partidos, y lo que parecía un fichaje arriesgado se está revelando como algo todavía peor: Carmelo promedia 13,4 puntos con un 40% en tiros y un 33% en triples y totaliza en toda la temporada 5 asistencias y 4 robos por 8 pérdidas.

Desde el lado de los Rockets se vende que estaba realmente enfermo y por eso no jugó, y que no hay en principio intención de ruptura, si bien es imposible no ver estas informaciones con, como mínimo, una buena dosis de suspicacia. En teoría, los Rockets quieren que Eric Gordon y el rookie no drafteado Gary Clark (una de sus pocas buenas noticias del arranque de curso) se lleven una porción aún mayor de los minutos de Carmelo, que está ahora en menos de 30 por noche por primera vez en su carrera. Ni siquiera quienes transmiten la versión del equipo pueden asegurar que a Carmelo le vaya a sentar bien esto. Los que ven el vaso medio vacío, por el contrario, intuyen que estamos ante el principio del fin de una unión que parecía arriesgada pero que siempre fue, ya temporadas antes, una prioridad de Daryl Morey, tan matemático para muchas otras cosas.

No ayudó que Mike D’Antoni dijera tras el partido que sobre Carmelo había que preguntar a Morey (“yo intento ganar partidos”), o que James Harden se quedara en un “no tengo ni idea” cuando se le cuestionó sobre esta situación. Quizá era solo el mal humor por un partido con un 9/41 en triples: 3/14 Eric Gordon (23 puntos), 1/13 James Harden (25 en 27 tiros), 0/4 Ennis… Chris Paul pasó de tres partidos sin anotar en las primeras partes a no sumar ni un punto en la segunda (13 totales, 4/13 en tiros) ante unos Spurs que son pura ejecución y que, por lo tanto, se frotan las manos ante rivales tan disfuncionales: 5-2 ya en 7 partidos resueltos en los últimos cinco minutos y 7-4 total, bien arriba otra vez en el Oeste. Por lo que pueda pasar. LaMarcus Aldridge sumó 27 puntos y 10 rebotes y DeRozan tuvo un mal día (13 puntos, mínimo de la temporada) pero cogió 11 rebotes. Sencillamente, los Spurs hicieron lo justo para sobrevivir ante un rival que está ahora mismo en combustión y al que se le acaba tiempo. No por calendario sino por sensaciones: o encuentra soluciones ya, o la temporada puede irse por el desagüe. Veremos en qué lado de esas posibles respuestas está finalmente la ahora mismo tan triste figura de Carmelo Anthony.

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