Harden y compañía arrasan a unos Warriors sin comunicación

De esos partidos que tienen muchas aristas y hay que cubrir cada una de ellas. Esto era una reedición de la final de la Conferencia Oeste de los Playoffs 2018, que tan bien le salió a los Rockets y tanto acabaron sufriendo los a la postre triunfadores Warriors. Ninguno de los dos equipos llegaba con la cara alegre al pabellón por distintos motivos.

Houston aparecía todavía por debajo del 50% de victorias en la clasificación y con la noticia caliente: Carmelo Anthony no volverá a jugar con ellos.

Golden State venía de ganar, como habían hecho en doce de los quince encuentros disputados, pero con las rencillas entre Kevin Durant y Draymond Green más claras y públicas que nunca.

Tendencias cruzadas

Empezaron mejor los de Steve Kerr, tomando mejores decisiones en defensa que su rival y con la aportación de un Durant decidido a marcar diferencias. No les duró mucho, lo que tardó James Harden en entonarse de cara al aro y en hacer jugar al equipo.

Los fogonazos en los Warriors, en realidad, venían desde el banquillo: Jerebko, Looney y Cook trataban de dar estabilidad a la defensa y el ataque, pero no lo podían lograr tan solos. Su rival estaba yendo a una y empezaba a sacar ventajas en el marcador antes de llegar al descanso, con Harden ya desatado y buenas aportaciones de Capela y Gordon.

El tercer cuarto fue el de la disrupción y el cuarto, el del despelote. El equipo de Oakland empezaba a lanzar cada vez con menos sentido y a llegar tarde a las ayudas exteriores, lo que propició que se crecieran figuras habitualmente secundarias como James Ennis (19 puntos) o Gary Clark (9+7). Los Rockets anotaron 12 triples más que su rival, apoyándose en ese parcial de 15-0 antes de que llegaran los minutos de la basura, y perdiendo el balón 11 veces menos.

Los Warriors sólo pudieron maquillar ya con los McKinnie, Evans y Bell en cancha. Rozaron los 30 de desventaja en el último cuarto. Se vieron intentos de aparentar buena comunicación, gestos cómplices entre Green y Durant, pero la realidad es que se vio a un campeón con la corona girada que perdió por 107-86 en la cancha del que puede ser su gran rival para revalidar su hegemonía en la conferencia.

Fue el peor partido de la temporada en ataque para Golden State, que sin embargo está con 12-4 y al frente del Oeste un día más. Houston, por contra, se sitúa con un balance de 7-7.

Sección NBA | Baloncesto | Diario AS

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