LeBron y los Lakers se dejan las buenas sensaciones en Orlando

A muchos aficionados de los Lakers la pista de Orlando Magic les traerá recuerdos del anillo ganado en 2009, el penúltimo de la franquicia (que sigue viendo el próximo muy lejos) hasta ahora. Pero poco a poco, y de forma no muy claramente percibida, el paso por Florida se está convirtiendo en una asignatura maldita para los angelinos que, con esta última derrota (130-117) acumulan 10 partidos perdidos de los últimos once en Orlando: once temporadas ya con una sola victoria allí, que fue irónicamente con Dwight Howard, cacareado ex de los Magic, a bordo.

Pero no se trata solo de maldiciones: los Lakers se dejaron en L.A. la mejora defensiva que les había propulsado hasta el 8-6 (ahora 8-7) con cuatro victorias seguidas. Para los Magic todo fue bien: Aaron Gordon, que era duda hasta últimisima hora, pudo jugar. Después, su ataque caló sin problemas en la terrible defensa rival del pick and roll… y es ya un 8-7 con seis victorias en los últimos ocho partidos. Ya han ganado a Spurs, Celtics, Sixers y Lakers. Y Steve Clifford está haciendo lo que hace Steve Clifford: poner a su equipo a jugar con seriedad, concisión y principios sencillos pero eficaces mientras maduran Jonathan Isaac (esta vez, 5 tapones en 12 minutos) y Mo Bamba (8 puntos en 15).

Los Lakers solo jugaron en el primer cuarto… en gran cuarto porque los Magic fallaron los triples abiertos que llegaron en cascada en el segundo. En el tercer parcial se vieron ya rotos (95-75) y el último amago de reacción tras los puntos de la segunda unidad (115-105 con casi cinco minutos por jugar) lo controló Vucevic con 8 puntos seguidos para 24 en la segunda parte y 36 totales con 13 rebotes. Uno de los grandes beneficiados de la llegada de Clifford, el pívot se alimentó a sus anchas ante las indicesiones groseras de los Lakers tras los bloqueos, que también dieron alas a DJ Augustin (22 puntos, 7 asistencias).

Después de jugar un partido extraordinario ante los Blazers, LeBron James cayó hasta el 22+4+7 con un 8/19 en tiros, y finalmente guardó fuerzas (26 minutos solo) para el regreso, hoy y en back to back, a Miami, donde ganó dos anillos y se trasnformó como jugador y como persona. Los suplentes (Stephenson, Hart, Caldwell-Pope) estuvieron bien en ataque pero no hubo rastro de la defensa de Tyson Chandler (primera derrota desde su llegada). Brandon Ingram estuvo bien (17+6+7) pero fue un día horrible de cara al aro de Lonzo Ball (no anotó: 0/5 en tiros) y un Kyle Kuzma que anotó 8 puntos con un 3/10 y en sus últimos dos partidos lleva 15 con 18 lanzamientos. Los Lakers necesitarán más, mucho más, ante Spoelstra y sus ultra trabajadores Heat. Los Magic están mucho mejor de lo que los imaginábamos a estas alturas.

 

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