Locura en Charlotte: 60 de Kemba, triple ganador de Butler

Todo el mundo se está divirtiendo después del trade de Jimmy Butler a los Sixers. En Minnesota están ganando y se han sacudido el drama y los rumores de un culebrón que duró demasiado. Y hasta Andrew Wiggins parece mejor sin los ojos de Butler clavados constamente en su espalda como puñales. En Philadelphia perdieron el primer partido con su nueva estrella pero después han ganado ya dos, el último un empacho en Charlotte: 119-122, uno de los partidos más divertidos y emocionantes de la temporada (y ha habido unos cuantos…) y uno en el que Butler le robó a Kemba Walker los titulares tras un partido histórico del base de los Hornets.

Kemba mide 1,85 y lleva en Charlotte desde 2011. Es un anotador extraordinario, una estrella a la que no se da más bola porque juega en un equipo muy poco mediático y con pocos picos, ni malos ni sobre todo buenos, en los últimos tiempos. Pero Kemba es un jugador increíble que acaba contrato y está jugando el mejor baloncesto de su vida… todavía con 28 años. Veremos si nadie llama a su puerta ya antes de la primavera, sobre todo si los Hornets se caen de la lucha por las plazas buenas de playoffs: ahora 7-8 por 11-7 de los Sixers, que les han ganado tres veces con dos prórrogas y un diferencial total de +6.

Kemba promedia 26,4 puntos y más de 6 asistencias por partido. Y es capaz de combustiones como esta: 60 puntos con un increíble 21/34 en tiros, 6 triples y 12/12 en tiros libres. También repartió 4 asistencias, cogió 7 rebotes e hizo todo… menos ganar el partido. Se lo robó Butler, que le puso un tapón en la penúltima jugada de la prórroga y anotó después un triple lateral para romper el empate en el último segundo. «Para que Kemba parara en 60 y no me metiera 70«, dijo después. Butler se quedó en 15 puntos, pero hizo las jugadas ganadoras, en ataque y defensa, después de haber fallado el tiro que hubiera evitado la prórroga. Para eso le ficharon los Sixers, que enseñaron lo buenos que pueden ser en su actual formato: 33+11 de Embiid, 5 triples de Redick (23) y tal vez el mejor partido de Ben Simmons en la temporada (23+11+9).

Así murió el 60 de Kemba, que anotó más que todos sus compañeros (59). Batió el récord de la temporada (eran los 52 de Klay Thompson), y el suyo personal en su carrera, que era también el techo de su franquicia hasta hoy (52 también). Supone la máxima anotación en la liga desde los 70 puntos de Devin Booker en marzo de 2017 y la segunda vez que un jugador que no pasa del 1,85 anota tantos puntos. El otro fue Allen Iverson.

Además, Kemba venía de meter siete puntos en su anterior partido, ante los Cavs. Ese +53 es la máxima diferencia entre dos encuentros para cualquier jugador en la historia. Todo para nada. Noches así hacen imposible imaginar que Kemba y los Hornets sigan juntos. Solo respondió Lamb (20 puntos, 10 rebotes) y, en sus posibilidades, el explosivo rookie Miles Bridges. El resto, nada: ni Williams, ni Batum, ni Parker, ni Monk, ni Willy Hernangómez… Todo quedó en manos del hero ball y el increíble mérito de Kemba Walker es que casi bastó ante un rival tremendo. Si no llega a ser por Jimmy Butler…

 

Sección NBA | Baloncesto | Diario AS

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