El ‘nuevo’ Vucevic apunta a all star… y a un contrato máximo

Nikola Vucevic (cobra 12,7 millones de dólares) va a salir al mercado de agentes libres el próximo verano. Con una excelente temporada, seguramente con los mejores partidos de toda su carrera, se está colocando de lleno en ese segundo nivel de jugadores atractivos ahora e irresistibles cuando caigan las grandes fichas del dominó: solo hay un Kawhi, un Durant, un Klay, un Kyrie… Y hay 30 franquicias. Esa segunda fase de captación convertirá en objetivos absolutamente prioritarios, y por lo tanto en precio disparado, a los Kemba Walker, Tobias Harris, Khris Middleton, Marc Gasol, Eric Bledsoe… y Niko Vucevic.

Con 28 años, Vucevic está aprovechando el por ahora excelente trabajo de Steve Clifford, su nuevo entrenador, y lo bien que encaja en el sistema de este: solo hay que pensar en el rol que tenía Frank Kaminsky en los Hornets… pero con un talento tan superior como el del pívot montenegrino criado entre Bélgica y en un Montenegro en el despuntó como gigante de futuro en 2007, junto antes de irse a California para jugar un año de instituto y tres de College en USC. Y de ahí al número 16 del draft en 2011, por los Sixers: maceración estadounidense y genética balcánica: sus padres fueron, los dos, internacionales con Yugoslavia.

Jugó solo una temporada en los Sixers, y se fue a Orlando Magic en agosto de 2012 y dentro de aquel tumulto gigantesco que acabó con Dwight Howard en los Lakers, Andre Iguodala en los Nuggets, Andrew Bynum en los Sixers… y cuyo efecto mariposa todavía se siente en la actual NBA. De aquel megamovimiento cuelgan todavía rondas de draft como la que acabó con Landry Shamet en los Sixers este verano. En Florida, Vucevic pasó de moda, como el equipo post Howard. Así de sencillo: antes de la temporada 2014-15 firmó un saludable contrato de 4×53, el que ahora acaba y le enviará al mercado. Se le encasilló como un talento blando, un jugador de números en equipos mediocres pero no una inversión para aspirantes, un pívot fino pero unidimensional en ataque y demasiado flojo en defensa. Y así pasaron los año en una franquicia abandonada por todo foco mediático: primero por la llegada de LeBron James a la vecina Miami, después por una torpeza perpetua en los despachos de la que todavía trata de recomponerse un equipo que, por ejemplo, tenía en la temporada 2013-14 a Vucevic, Victor Oladipo y Tobias Harris. Entre otros. Y ganó 23 partidos. Harris se fue a cambio de Ersan Ilyasova y Brandon Jennings. Oladipo, junto al propio Ilyasova y Domantas Sabonis por Serge Ibaka.

Así dilapidaron su presente y buena parte de su futuro unos Magic que draftearon a su pívot del futuro, Mo Bamba, con el número 6 del último draft. Y que han centrado en la envergadura de este y Jonathan Isaac, y en la energía Aaron Gordon, sus sueños de futuro. Ahí en teoría no entra Vucevic (repito, con 28 años) lo que, sumado a su excelente nivel de este arranque de temporada, quizá implique un cambio de equipo antes del cierre del mercado invernal. Ahora mismo apunta a activo valioso para los Magic y a aspirante muy serio a estrenarse como all star y a firmar un contrato muy grande (tal vez máximo) el próximo verano. Y, por qué no, a estar en quinielas por el Jugador Más Mejorado.

Con Clifford, Vucevic ha liberado su mejor versión y está firmando los mejores números de su carrera: 20,8 puntos, 11,3 rebotes, 3,7 asistencias y una serie de tiro excelente: 55%, 39% en triples, 85% en tiros libres. Ha mejorado como creador, en un equipo en el que DJ Augustin tapa las carencias en el puesto de base, como defensor (de flojo a sencillamente correcto) y ya lleva un par de temporadas con su rango de tiro sosteniblemente alargado. Eso, con su facilidad anotadora y su 2,13 real de altura, le convierte en un jugador muy útil, en esta versión actual sí, para un equipo importante.

Reinsertado ante la opinión pública por sus dos exhibiciones ante unos Lakers (36+13 y 31+15+7) sin ningún pívot capaz de defender tan lejos del aro como puede ir él, Vucevic está enseñando con Clifford una versión de jugador total y moderno que muchos ya no esperaban de él, relegado en cierto modo a ser una factoría de dobles-dobles a los que no se daba trascendencia. Si los Magic siguen ganando, será all star seguro. Y de ahí, a un futuro con muchos millones en el banco… y seguramente su tercera camiseta NBA tras las de Sixers y Magic.

Sección NBA | Baloncesto | Diario AS

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