«Una mujer que esté buena no puede entrenar en la NBA…»

El deporte es un campo en el que las mujeres han roto muchísimas barreras, en algunos sentidos idóneo para sus reivindicaciones… pero también un terreno en el que, todavía en 2018, persisten clichés, tabús y techos de cristal. Así lo plasma, en referencia al deporte profesional estadounidense, un magnífico artículo de Tim Struby en SB Nation, donde se repasa la tenacidad de las pioneras y también las, por desgracia, fronteras que todavía no se han cruzado.

Y eso incluye a la NBA, a pesar de que es la liga estadounidense más avanzada en igualdad de género y diversidad racial y a pesar de que las mujeres van accediendo a un número cada vez mayor de cargos y con responsabilidades superiores. Los despachos cada vez están menos prohibidos… pero en las pistas la situación es muy distinta. Solo hay ahora mismo una árbitra (y es solo la tercera de la historia) y todavía no ha habido ninguna mujer head coach, aunque algunas por fin empiezan a llamar a la puerta, sobre todo Becky Hammon, que lleva desde 2014 siendo una de las asistentes de Gregg Popovich (uno de los mejores entrenadores de la historia del baloncesto) en San Antonio Spurs.

Sin embargo, resulta demoledor leer en el artículo la razón que da un ‘veterano entrenador’ (por supuesto desde el anonimato) para justificar que sea tan difícil que haya una mujer al frente de un banquillo: «No se puede tener una entrenadora que esté buena, los jugadores se pasarían el día intentando acostarse con ella. La NBA sigue siendo un ecosistema muy sexista. He escuchado cómo hablan los jugadores de las mujeres. Tengo una hija y a veces me resulta muy molesto… Pero no es algo de ahora, no es algo que haya empeorado con los años. Siempre ha habido en la sociedad hombres a los que les ha incomodado trabajar para mujeres y muchos jugadores de la NBA tendrían un problema con ello».

Kyle Turner, jugador de New Orleans Saints (NFL) sí da su nombre para echar más leña a este asunto del vestuario, la desnudez de las duchas, el sexo…: «En los vestuarios el tacto y la delicadeza saltan por la ventana… ¿qué va a pasar cuando llegue a la franquicia la primera denuncia por acoso cuando algún jugador le haga el helicóptero a una de esas mujeres?».

La peor cara, y quizá la más difícil de superar por muy tosca que parezca, de un problema que enseña más rostros en el artículo: las dudas de quienes creen que sin experiencia en las pistas o campos es difícil ser un buen entrenador, algo que no cumplen muchos entrenadores hombres y en lo que sí encajan mujeres (Becky Hammon es una de las mejores jugadoras de baloncesto de la historia). O las carreras cortas de unos jugadores que podrían no tener problema con ser entrenados por mujeres… pero que lo que quieren es ganar y que lo que, en teoría, no verían con buenos ojos es que se hagan probaturas durante sus años de máximo rendimiento. Prejuicios, en fin, que siguen vigentes y contra los que, el artículo lo demuestra, queda todavía mucha batalla pendiente.

 

Sección NBA | Baloncesto | Diario AS

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