La meningitis sembró el pánico en los Warriors antes del playoff

David West se retiró del baloncesto a finales de agosto tras conquistar con Golden State Warriors el segundo anillo de su carrera, el tercero de la franquicia en las últimas cuatro temporadas. Al cosechar el último campeonato frente a Cleveland Cavaliers, en unas Finales que se cerraron con un rotundo 4-0, un periodista preguntó al ala-pívot si el año había sido más fácil que el anterior. West aseguró que habían ocurrido cosas en las sombras que dejarían a la gente en shock cuando salieran a la luz. 

Una respuesta que dejó en el aire muchas incógnitas que ahora se aclaran tras una conversación entre el ya exjugador y Sam Amick para The Athletic: un brote de meningitis contagiosa a mediados de marzo hizo saltar las alarmas en toda la franquicia

El mal sueño comenzó cuando un proveedor que manejaba la comida a diario del equipo contrajo la enfermedad. La meningitis es una inflamación de las membranas (meninges) que rodean el cerebro y la médula espinal y puede poner en riesgo la vida del portador. Hay de diferentes tipos, siendo la bacteriana la más grave y puede ser mortal en unos días sin tratamiento antibiótico inmediato, según la página web de la Clínica Mayo.

Actuación contra la meningitis

La organización actuó de manera inmediata para evitar la propagación de la enfermedad en un momento del curso que llevaba al equipo a Minnesota (11 de marzo) y luego de vuelta a la Bahía para enfrentarse a Los Angeles Lakers (14 del mismo mes). La mayoría de los jugadores y algunos miembros del personal de operaciones fueron vacunados, los entrenamientos se trasladaron al Oracle Arena mientras las instalaciones habituales en el centro de Oakland fueron fumigadas. Además, el comedor colectivo se cerró para su limpieza y los jugadores tuvieron que almorzar en espacios diferentes.

«Fue un problema de salud grave que para mí era algo como ‘Wow’. Eso estaba en mi mente en ese momento (en sus declaraciones tras las Finales)«, asegura West. «Al principio todos estaban enloquecidos. Pero después de escuchar a los profesionales, cuando los médicos hablaron con nosotros y el equipo hizo todas esas cosas necesarias… Fue una respuesta inmediata que lo cambió todo. Nos hablaron de síntomas, nos dijeron lo peligroso que era y nos dijeron de qué deberíamos ser conscientes. También comentaron que (las posibilidades de contagio) eran mínimas si no habíamos tenido un contacto físico con el proveedor, y nunca lo hicimos. Así que todo salió bien. Pero inicialmente fue duro. Hubo un poco de miedo», continúa Zaza Pachulia, que ahora juega en Detroit Pistons después de dos temporadas en Golden State.

Sección NBA | Baloncesto | Diario AS

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