Fin de una era: LeBron se lleva su último duelo contra Wade

Acabó el partido con Dwyane Wade defendido por LeBron James en un último tiro que valía una prórroga. Falló Wade, falló Justise Winslow tras el rebote de ataque y ganaron los Lakers a los Heat (108-105). Punto y final: así terminó, cara a cara en la última jugada y fundidos en un abrazo justo después, el último LeBron-Wade. Ahí quedan más de tres lustros de historia de la NBA. Dos amigos, casi hermanos, desde la combine del histórico draft de 2003 que ellos acabaron personificando junto a Carmelo Anthony… y finalmente mucho más que él. Dos excompañeros que arrasaron en Miami Heat (dos anillos y todo lo demás) y que salieron escaldados de su último intento en Cleveland, casi un arrebato romántico… Ahí quedan los éxitos y los fracasos con el Team USA, la creación de aquel súper equipo en Florida que precipitó el advenimiento de una nueva NBA…

Ahí queda todo. Con otro producto de 2003, Luke Walton (número 32), entrenando a los Lakers. Con Wade en lo que ha llamado su último baile, la temporada final, y LeBron alargando una carrera que ahora mismo no vislumbra fin. Hubo vídeo de homenaje a Wade, antaño uno de esos enemigos íntimos de Kobe Bryant (dos de los tres mejores escoltas de siempre en un eterno cara a cara), y ovación cuando este (cumple 37 años en enero, LeBron 34 este mes) pisó la cancha por primera vez antes del ecuador del primer cuarto… los Lakers y su público cuidaron la liturgia y el partido respondió: igualdad máxima tras un buen primer cuarto de los Lakers y un segundo excelente de los Heat, puro Spoelstra, con la zona que asfixió en el anterior partido a los Clippers y el ejercicio coral que había valido cuatro victorias en los últimos cinco partidos (ahora 11-15: no da para más sin súper estrellas). Y finalmente victoria de los Lakers, que perdían 90-96 a falta de siete minutos y antes de que 8 puntos de LeBron y un triple de Kuzma voltearan definitivamente el marcador (101-98). En el último minuto, al que se entró en 106-105, solo hubo dos tiros libres de LeBron (que estaba en 2/6 pero metió los más importantes). Los Heat fallaron en esos sesenta segundos cinco tiros, tres de ellos un Wade que no pudo ser el héroe definitivo a unos pocos kilómetros de Hollywood.

Acabó con 15 puntos, 5 rebotes y 10 asistencias, admirable también a pesar de su 6/19 en tiros y 0/7 en triples. Le acompañaron Richardson, Olynyk, los rebotes de ataque de Adebayo y Jones y los triples (6/10) de un Winslow que, aunque tarde, cada vez se parece más al jugador que creyeron draftear los Heat en 2015 (número 10). Los Heat fueron mejores en muchas cosas pero finalmente ganó, como tantas y tantas veces, el que tenía de su lado a LeBron, que rompió su empate (otro guiño del destino) con Wade en duelo directos en regular season (16-15 final para él) con 28 puntos, 9 rebotes y 12 asistencias. 4 triples, 10/19 en tiros y otro partido tremendo para unos Lakers que, pese a las bajas de Brandon Ingram y Rajon Rondo, volvieron a ganar tras su recital en Memphis y están 17-10 antes de viajar a Houston y empezar una minigira por el Este. Son quintos del Oeste, a un partido y medio del primer puesto…

Y eso pese a su inicial 2-5. Desde entonces 15-5, en ritmo hacia (ahora mismo) 52 victorias. Con un 11-4 en casa después de empezar con dos derrotas (cinco victorias seguidas ahora) y el mejor balance de toda la NBA contra rivales por encima del 50% de triunfos: 9-4. A más, claramente, con un Kyle Kuzma (33 puntos, 7 rebotes) que cada vez se entiende mejor con LeBron y cada vez hace más de esas cosas que antes no hacía (defensa, lectura de juego…). Lonzo Ball mordió atrás, Caldwell-Pope anotó por fuera y los Lakers invirtieron, como en Tennessee, sus principales males del inicio de temporada: anotaron con fluidez de tres (14/32, buen 44%) y controlaron las pérdidas (solo 12).

La cosa marcha en L.A. Pero la foto de esta noche será, para siempre, la del abrazo final de LeBron y Wade. Ellos… y todo el baloncesto que encarnan. Dos de los mejores de siempre, dos deportistas extraordinarios, dos jugadores generacionales que acabaron sus batallas NBA cara a cara, en un triple decisivo de un último ataque en el icónico Staples Center… Sí, a solo unos pocos kilómetros de Hollywood…

Sección NBA | Baloncesto | Diario AS

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