Los líderes Raptors vuelven a avisar a los campeones Warriors

«No son un equipo que vaya hacia arriba y hacia abajo nunca más, ya están aquí». Con esa frase definió Durant, el mejor de los suyos en el día de hoy, a los Raptors. El equipo canadiense continúa en plena forma y también se ha tomado el lujo de ganarle la serie a los campeones (también ganaron el partido de ida, con prórroga pese a otra gran actuación de KD), algo que no muchos pueden decir a día de hoy.

Toronto, si tiene el día, te destroza. Y con este partido manda varios avisos: junto al que enviaron los Bucks, que también le dieron una tunda a los Warriors en su propio pabellón, y en solitario, dejando claro que saben ganar a los mejores pese a que ellos no tengan a los mejores (véase, Kawhi Leonard).

La primera canasta de los locales fue un triple de Curry. Cualquier aficionado podía pensar que la rueda iba a seguir girando hacia el mismo lado, contando con la temporada de MVP que está haciendo el jugador de Ohio una vez más, pero nada que ver: fue uno de los peores partidos del ’30’ en lo que va de temporada. Sí estuvo bien, como digo, Durant, pero -al igual que en Toronto- no valió demasiado. El espigado alero se esforzaba por contener a base de puntos los otros tantos de su rival, pero el acierto de los de rojo desbordaba Oakland.

Lowry y VanVleet jugaron al mismo tiempo, con Green de ‘3’ y Siakam en su posición natural de ala-pívot, Ibaka cerrando en el centro. Así, con ese quinteto, pusieron un ritmo vertiginoso dado el acierto de su mejor jugador, Kyle Lowry, tanto de cara al aro como de cara a sus compañeros: 23 puntos y 12 asistencias. Era un no parar de anotar y la diferencia crecía: a 10 se fue rápido, a mitad del primer cuarto; a 20, justo en la jugada en la que se lesionó Jonas Valanciunas en un dedo. Otro contratiempo, pensaban muchos aficionados de los Raptors, pero el equipo estaba vacunado contra todo para este encuentro: qué manera de acertar.

Una jugada de Danny Green, haciendo casi pasos y soltando el balón de mala manera con la izquierda, su mano mala, al final de una posesión entrados ya en la segunda parte era el ejemplo perfecto: les entraba todo. Y, además, defendían bien. Los Warriors, de hecho, metieron varias canastas de mucho mérito para las defensas que estaban planteadas. Se notó que querían dar un golpe en la mesa y encontraron el día idóneo para ello. La pelea por el rebote fue importante para tener más opciones ya ahí Serge Ibaka (20 tantos y 12 capturas) fue el mejor, ampliando su buena racha de juego.

El Oracle Arena, a partir de tercer cuarto, empezaba a expresar con sus onomatopeyas la sorpresa que ya no sorprende tanto. Sólo hubo un momento, antes de acabar el periodo, en el que quiso rugir como siempre, esperando una reacción de los suyos cuando estaban a 14 de distancia, pero Lowry y Siakam -que estaban en todos los lados- acabaron con las esperanzas. Kerr dio descanso a los habituales en los últimos minutos y los Warriors perdieron su tercer partido en casa (ante los Bucks y los Thunder también, ninguno apretado) en esta temporada.

Sección NBA | Baloncesto | Diario AS

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