Un Doncic de récord (32 puntos) se queda muy solo en los Mavs

Luka Doncic, Luka Doncic, Luka Doncic… Luka Doncic por todas partes. Ayer Yahoo e ESPN volvían a publicar artículos sobre el base esloveno que está siendo, sin duda, una de las grandes historias del primer tercio de la NBA 2018-19, se mire con el prisma del lado del Atlántico que se quiera. Aquí, porque le vemos hacer cosas que no hacía ni siquiera en su increíble temporada pasada con el Real Madrid; Allí, donde sabían menos sobre él, porque le ven hacer cosas que no debería hacer un jugador de 19 años, uno que además no basa su primer impulso de éxito en la liga en la explosividad física sino en una IQ de veterano y un talento extraordinario y diferente. Y en los dos, porque han caído las dudas sobre cuánto tardaría en ser una estrella en EE UU. Recuerdo: el debate era cuándo no si lo sería.

Y cada noche, casi sin excepción, Doncic explica en la pista por qué se habla tanto de él. En Los Ángeles, ante los Clippers, los Mavericks perdieron (125-121) pero él batió su récord de la temporada con 32 puntos, a los que sumó 4 rebotes, 5 asistencias y 4 robos. Su mejor marca de anotación era 31 y lleva 16 partidos de 29 totales (se ha perdido uno) por encima de los 20. Fue el mejor, junto a un Harrison Barnes que desapareció tras el descanso, de su equipo en un gris primer tiempo colectivo (65-54) en el que anotó 13 puntos. Y jugó después un tercer cuarto colosal, uno de los mejores del curso: 24-28 para unos Mavs guerreros con 14 puntos, 3 rebotes y 2 asistencias que evitó solo, literalmente, que los Clippers rompieran el partido. Después descansó demasiado en el último parcial porque a Carlisle le estaba funcionando la segunda unidad. Entró a falta de 4:17, con el partido empatado (109-109)… y algo frío. Falló un par de triples y una conexión don DeAndre Jordan en el tramo en el que los Clippers amarraron la ventaja que ya no soltaron. Después anotó 5 puntos más para buscar un milagro que no llegó y poner su tope de la temporada en esos 32 puntos. 10/20 en tiros, 3/6 en triples, 9/13 en tiros libres y también 4 pérdidas.

Pero los Mavericks perdieron, a pesar de Doncic, de 22 rebotes de DeAndre (y 11 puntos) en la vuelta a la pista de sus Clippers y de esos buenos minutos en el último cuarto de la segunda unidad: el corazón de Barea y Harris bombeando con Kleber, Finney-Smith y Mejri. En el primer partido sin puntos de Nowitzki desde 2003 (jugó menos de 7 minutos), y el octavo de toda su carrera, pesaron finalmente más las buenas decisiones de Lou Williams (26 puntos, 19 en la segunda parte) y Tobias Harris (16+9+5), el trabajo de Harrell (18+6+4) y la jerarquía de un Gallinari en su mejor momento en muchos años: 32 puntos en 16 tiros, 6 rebotes, 4 asistencias.

Dos de los equipos de moda hace apenas un par de semanas jugaron lo que era un duelo de tempranas necesidades, al que llegaban con siete derrotas seguidas entre los dos. Los Clippers (que habían perdido tres seguidos y siete de ocho) se sostienen en el Oeste (18-13) aunque no son el equipo supersónico de hace un mes. Una lógica vuelta a la tierra. Los Mavericks, por su parte, están en problemas porque son muy débiles fuera de Dallas: 15-15 total y 2-12 ya a domicilio, un ritmo que cierra las puertas de unos playoffs a los que, en todo caso, no estaban llamados ya esta temporada. Así que no hay urgencias. Y vienen curvas: otros siete partidos fuera de los próximos nueve, ninguno especialmente fácil: el próximo el sábado en Oakland contra los Warriors. Luego visitan a Blazers, Pelicans, Thunder, Hornets, Celtics, Sixers…

Es un extraño 50% de triunfos para los Mavs: los mejores de su Conferencia en casa junto a Warriors y Nuggets (13-3), los peores fuera (2-12). En LA, donde han perdido en sus tres visitas (dos contra Lakers y esta contra Clippers), plantaron cara y jugaron un buen segundo tiempo hasta que, simplemente, tuvieron menos armas que su rival en los instantes decisivos. Tienen una, eso sí, que apunta a atómica para los próximos lustros: Luka Doncic. Y así, con partidos como este del esloveno y lo que puede estar por venir en la imaginación, dolerán menos estas cuatro derrotas seguidas en Texas, supongo…

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