Varias franquicias en pie de guerra contra LeBron por sus palabras sobre Davis

Adrian Wojnarowski ha desvelado una historia que puede traer cola en la NBA. Según explica en ESPN, varios managers generales de franquicias pequeñas de la liga le han transmitido su tremendo descontento por la nula reacción de la NBA ante las palabras de LeBron James sobre Anthony Davis.

El jugador de los Lakers dijo que «sería increíble tener a Anthony Davis en los Lakers», una declaración que, según estas franquicias, iría en contra de la tampering rule. Esta regla, que normalmente se dirije a los directivos, dice lo siguiente: «Cualquiera que, directa o indirectamente, atraiga, induzca, persuada o intente atraer, inducir o persuadir a cualquier jugador, entrenador, manager general o cualquier otra persona que tenga un contrato con cualquier otro Miembro de la Asociación para que entre en negociaciones con el Miembro de la Asociación al que representa deberán, al ser acusado de tal manipulación, tener la oportunidad de responder a dichos cargos luego de la debida notificación, y el Comisionado tendrá la facultad de decidir si los cargos han sido sostenidos o no … «.

Mucho se está hablando de Anthony Davis y su posible futuro y las palabras de LeBron no han gustado nada en varias franquicias: «Hoy es un problema de Nueva Orleans y mañana puede ser de cualquiera de nosotros con otro jugador», le han transmitido a Wojnarowski. Parece evidente que las franquicias más pequeñas quieren que se utilice la tampering rule para defenderse de las franquicias históricas, más grandes, poderosas y atractivas a priori para los jugadores. Y creen que la NBA debería actuar y sancionar a LeBron James. «Si estas son las reglas, hazlas cumplir. Si quieres empujar a Anthony Davis a Los Ángeles, si permites que LeBron interfiera con los equipos, entonces hazlo. Cambia las reglas y di: ‘Es el salvaje Oeste y todo vale’. Pero danos una lista de las reglas que estás aplicando y danos una lista de las reglas que vas a ignorar «.

Los orígenes

Los Lakers siempre han estado en el centro de la polémica al ser uno de los equipos más importantes del país. En 2011 el entonces comisionado David Stern bloqueó el traspaso de Chris Paul a Los Ángeles por, según se supo después, la presión de muchas de esas franquicias de mercados más pequeños. Curiosamente Paul también jugaba en Nueva Orleans. Kobe Bryant también hizo unas declaraciones al respecto este año: «Hay una envidia natural del resto de equipos hacia los Lakers».

La NBA ya sancionó a los Lakers por casos parecidos con Paul George (500.000$ ) y Giannis Antetokounmpo (50.000$ ). El matiz es que la sanción fue para la organización al completo. Normalmente la liga ha sido reacia a hacerlo con jugadores, salvo que se demostrase feacientemente que las declaraciones de dicho jugador estaban relacionadas con una estrategia similar por parte de la franquicia. «Cada caso se evalúa en base a sus propios hechos. En general, la ausencia de evidencia de coordinación del equipo con el jugador que hace un comentario sobre su interés en jugar con el jugador de otro equipo le descarta para ser sancionado», explicaba una fuente de la NBA al periodista.

Lo que parece que molesta realmente a las franquicias pequeñas, según le han contado a Wojnarowski, es el hecho de que interferencias de este tipo no se incluyan dentro de la regla: «La interferencia es tan mala como la manipulación, tal vez peor en este caso. Porque se convierte en una campaña para desestabilizar a otra organización, instalar caos e inquietudes que dificultan mantener un entorno en el que el jugador querría quedarse. No sirve de nada quejarse a la liga al respecto. Todos entendemos que es una liga de jugadores, pero hay reglas en los libros que ellos también deben seguir».

Este caso podría despertar un conflicto aún mayor entre las franquicias menos poderosas y el comisionado Adam Silver. Para las primeras (hay quien dice que todas están de acuerdo en esto) Silver y su equipo no sólo no castigan estos comportamientos, sino que les gustan, ya que provocan un mayor interés entre los aficionados por la incertidumbre y el seguimiento que causan la posibilidad de que grandes jugadores cambien de equipo. Y si es a franquicias de grandes mercados aún mejor. «No hay confianza entre la mayoría de nosotros, si no todos, de que a la liga no le importa proteger nuestros intereses. Ya nos cuesta bastante mantener el tipo de jugadores con los que debemos intentar ganar, para que encima la liga no haga nada para ayudarnos».

Sección NBA | Baloncesto | Diario AS

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